
La empresa italiana, Chupa Chups, parece que ha decidido cerrar la planta que tiene en Villamayor, Asturias y, con 52 años en esa localidad, la decisión ha caído como un jarrón de agua fría encima de los trabajadores, sus familias y su pueblo.
Se supone que la empresa seguirá los pasos legales que requieren el cierre de una planta con muchos años de vida y, también, los pasos legales que requieren el despido de los trabajadores que tienen años de dedicación a su trabajo.
Para efectuar el cierre se supone que la empresa tendrá que cumplir financieramente con los trabajadores pagando muchos millones para hacer frente a sus compromisos legales y el cierre de la fábrica también tendrá un coste para la empresa. Este cierre puede suponer un proceso complicado para la multinacional y también potencialmente caro.

De vez en cuando hablamos del intento por parte de gobiernos de crear campeones nacionales y cuestionamos el razonamiento de estos gobiernos en sus maniobras industriales para conseguirlo. También hablamos de igualdad de tratamiento y de actuación dentro de países y entre países.