
Últimamente se habla mucho de los coches eléctricos para solucionar el problema energético de España (bueno, y del resto de países del mundo). Concretamente en España una buena parte del consumo de petróleo se hace por parte de los vehículos. Y hay quien piensa que esto se puede solucionar con coches eléctricos.
Los coches eléctricos tienen sus ventajas, no lo voy a negar. Primero, en las ciudades se reduciría notablemente la contaminación, ya que no emiten ningún residuo al ambiente. El ralentí es nulo, luego en un trayecto con tráfico o en los semáforos no se consumiría energía. Y además el motor de explosión tiene una eficiencia muy baja, con lo que es mejor que desaparezcan. Y además se podrían aprovechar las frenadas para cargar las baterías, como hacen actualmente los vehículos híbridos, ya que en dichas situaciones se desperdicia una considerable energía.

Hoy es el último día. Tras diez años en funcionamiento (desde 1997) como sucesor del plan renove del 94, el plan prever ha conseguido retirar de las carreteras españolas más de tres millones de vehiculos con más de diez años de antiguedad, lo que ha supuesto un ahorro de 4.2 millones de toneladas de CO2 a la atmósfera y Dios sabe cuantas víctimas mortales por circular con coches en mal estado. O eso dicen sus responsables. Y claro, las asociaciones de fabricantes de automóviles, importadores, concesionarios y vendedores están que trinan.