
La actual crisis es una muy buena oportunidad para que los catastrofistas, los pesimistas y los cortos de visión salgan a pronosticar el fin del mundo y de todos los que lo acompañamos, especialmente, del fin del sistema capitalista que, según ellos, ha fracasado.
Afortunadamente, aunque es verdad que hay dificultades y que muchos están sufriendo, hay buenas noticias también, si sólo las queremos ver. Una de estas buenas noticias es que las cuentas públicas de los países pobres han salido bastante mejor paradas que las de los países ricos.
Desde el principio y durante las actuales dificultades, en general, los países menos desarrollados han demostrado bastante más responsabilidad macroeconómica y no han seguido el camino del despilfarro que siguieron casi todos los países ricos.



