Estos días vemos al presidente del gobierno de España visitando a varios países en Asia. Una razón por este viaje es que está promocionando España y los productos españoles.
La otra razón por las visitas es que es un road show para asegurar que los inversores y prestamistas asiáticos, incluyendo sus gobiernos, sigan con su actividad actual de invertir en deuda española. Como un porcentaje cada vez más alto de la deuda española la toman los asiáticos, tiene lógica esta atención. También tiene lógica el deseo de promocionar a España como destino para el turismo, especialmente más allá de las playas de siempre pero, para que este tipo de viaje tenga impacto, primero se deben hacer los deberes en casa, deberes que no se están haciendo.

Hace tiempo que las Entidades financieras lo tienen claro. El negocio llamado antaño “de extranjero” y hoy de Comercio Internacional es sumamente apetitoso. Así, en Cinco Días, titulan: