
Es muy ilustrativo que Albert Einstein dijera que el interés compuesto es la mayor fuerza en el universo. Lo que no dijo es que se trata de una fuerza destructiva. Como veremos en este y otros post, la “magia” del interés compuesto es lo que tiene hoy a la economía mundial al borde del precipicio. En la primera gráfica presento la curva de la deuda pública de Estados Unidos desde 1940 hasta 2020 (sólo la deuda pública, la deuda privada es cinco veces mayor). En la segunda gráfica, hago el ejercicio de presentar una curva con el rendimiento del 10% anual para una unidad, durante 80 años (los mismos años que van desde 1940 a 2020 de la gráfica 1), ¿no os sorprenden las similitudes?.
Esta coincidencia perfecta entre las curvas de la deuda de Estados Unidos y la curva de un crecimiento al 10% anual nos permiten elaborar un par de planteamientos. El primer elemento a tener en cuenta es que la deuda, en su fase inicial. actúa como un motor de la economía contribuyendo al rápido crecimiento económico y el aumento del nivel de vida. Es lo que ocurrió con el proceso de financiarización gatillado en la era Reagan, que bajo la idea de que “los déficit no importan” hicieron del endeudamiento el principal motor del crecimiento económico.
