
¿Cuántas veces hemos oído estas palabras?
Acabamos de ver una gran estafa en las entrañas de Wall Street, en Estados Unidos, con el anuncio de que el anterior presidente de la bolsa de NASDAQ, a través de su empresa, Bernard L. Madoff Investment Securities, ha seguido el camino clásico de muchas estafas financieras.
En eso de estafas hay muy poca creatividad. Al final, casi todas siguen los mismos pasos que suelen ser ofrecer rentabilidades mucho más altas que lo que se está consiguiendo en el mercado normal para crear un fondo de inversión que llamaron un hedge fund. Bueno, también para pagar altos sueldos a los genios que crearon el fondo. Cuando el fondo no genera las rentabilidades que se han prometido, que suele ocurrir tarde o temprano, empiezan a pagar a los anteriores inversores con las nuevos inversiones que entran de nuevos inversores.
Esta clase de estafa necesita cada vez más inversores, de forma exponencial, para poder hacer frente a las rentabilidades prometidas a los inversores anteriores, los nuevos pagando a los viejos.




El libre mercado va a decidir quien será el próximo dueño y el uso que le dará a la casa de Adam Smith. El autor de la riqueza de la naciones vivió lo últimos doce años de su vida en una casa que hoy en día pertenece al ayuntamiento de Edimburgo. En vez de establecer un museo en memoria del primer teórico del capitalismo, el ayuntamiento ha decidido especular con el valor de la propiedad. Se trata de una propiedad del siglo 17 en una ciudad pujante. Eso sin tener el cuenta el famosos inquilino. Se estima que puede alcanzar un precio de 700.000 libras británicas, al cambio nos salen unos 900.000 Euros.
Leyendo
Siempre me ha resultado muy curioso que a pesar de que EEUU va siempre predicando por el extranjero las bondades del libre mercado luego ellos no se apliquen el cuento en su propio país. Es lo que dice el refrán, en casa del herrero cuchara de palo.