
En estas páginas ya he hablado muchas veces de la práctica que tienen empresas de tomar el control de otras empresas dejando al margen los accionistas de la empresa a controlar.
En la mayoría de los países, existen leyes que, cuando inversores superan un porcentaje determinado de las acciones de la empresa objetivo, les fuerzan ha lanzar una oferta pública de adquisición (OPA) para que todos los accionistas tengan la oportunidad de también vender sus acciones al mismo precio.
Esta leyes se saltan casi siempre, con maniobras financieras y legales y, por esa razón, ya he pedido más protección para los accionistas minoritarios en estas páginas que, aunque se llamen minoritarios, puede que juntos tengan la mayoría de la empresa. Lo que yo llamo control sin pagarlo, y no sólo se ve en España.



Ferdinand Piech, accionista importante de Porsche y Presidente de Volkswagen, acaba de tomar una decisión caprichosa que le ha costado a los accionistas de la empresa automovilística, Porsche, billones de dólares en pérdidas, con la bajada del precio de la acción de casi 12%. Piech ha mantenido su afecto por lo que hizo su abuelo, Ferdinand Porsche, que fue el fundador de Porsche y de Volkswagen y, ahora que Piech está acercándose al retiro como Presidente de Volkswagen, ha querido volver a vincular las dos empresas con la compra por parte de Porsche de una participación importante en Volkswagen. Otro caso más de accionistas minoritarios actuando como si la empresa fuera suya, aunque sean propietarios de solo una minoría.