Acabo de leer un post muy interesante de Francisco Hernández (abajo os lo linko). En el se hace eco de una disciplina, o corriente a medio camino entre la Economía y la Psicología, llamada Economía del Comportamiento. Una muestra más de como esta despertando el interés por la Economía en todas las capas sociales (ahí tenemos determinados éxitos editoriales, por ejemplo) y su traslación a nuestro día día. Por cierto, que lamentablemente me perdi el programa de Punset donde lo vio Francisco. En Redes, aunque muchas veces no encuentro nada de mio interés, se producen de cuando en cuando fogonazos deslumbrantes.
Pues bien, el meollo de la Economía del Comportamiento consiste, y cito a a Francisco “en estudiar por qué los seres humanos tomamos en muchas ocasiones decisiones que aparentemente no son racionales”. A Francisco le resulta interesante su aplicación para desmontar el marketing de la competencia, desmontando el marketing emotivo de la competencia, y por otro lado para hacer su propio marketing con esos mismos contenidos, pero por una buena causa.
Aquí veo una cierta contradicción. O quizás yo no tengo muy claro si comparto o no la visión de Francisco. Y hablo a la luz de mi experiencia.
