
Recuerdo hace años cuando andaba por las calles de las ciudades españolas, cada esquina tenía por lo menos una sucursal de alguna entidad financiera y un bar, muchas veces más de uno de cada. Con las muchas fusiones que se han visto en el sistema financiero español y con la búsqueda de reducción de gastos, el número de sucursales ha bajado continuamente durante años.
No obstante, como vemos en el cuadro, todavía hay cabida para seguir con el cierre de la presencia de las entidades financieras en nuestras calles, como ya se ha hablado en estas páginas, añadido a la reducción de los horarios, como acabamos de ver con la decisión de algunos bancos de ya no abrir los sábados.
Incluso cuando visitas a una sucursal ahora te animan a utilizar el cajero automático para operaciones pequeñas.



Han tardado pero finalmente a través de su asociación, la Confederación Española de Comercio (