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Los tipos de interés fijan el precio del dinero. Algunos se preguntarán, ¿pero el dinero tiene un precio? Pues sí, el dinero se puede comprar. Las entidades financieras venden dinero. Dan a sus clientes 1000 euros y fijan el precio de dicha cantidad en 1100 euros. Puede parecer un buen negocio para la entidad y un mal negocio para el cliente, pero hay dos factores que lo explican: el plazo y el riesgo.

La entidad da a su cliente 1000 euros, por los que espera cobrar 1100 euros, pero esos 1100 euros no hay que entregárselos en el momento (no tendría sentido) sino que se va devolviendo poro a poco. Si el cliente necesita esos 1000 euros para comprarse una herramienta que le permite trabajar y ganar dinero, desde luego es un buen negocio. Aunque al final tenga que devolver 1100 euros, si la entidad no le vendiera dinero no podría adquirir la herramienta y ganar dinero para pagarla y tener una fuente de ingresos. La entidad también corre un riesgo al vender dinero, ya que si al final el cliente no logra trabajo con su herramienta y no paga, tendrá pérdidas. Por tanto, las entidades financieras prestan dinero por varios motivos. Simplificando: para lograr un beneficio (son empresas), para compensar el riesgo de la operación (una especie de prima del seguro) y porque al prestar dinero se quedan sin él durante un tiempo determinado y podrían dejar pasar alguna oportunidad lucrativa inesperada.

Siguiendo con el ejemplo anterior, si la entidad fija que el dinero hay que devolverlo en un año, esta entidad estará ganando 100 euros de cada 1000 que presta, es decir, un 10% anual. Ese es el tipo de interés del préstamo.

Por tanto, siempre que hay un préstamo de dinero existe un tipo de interés. Cuando un banco se lo presta a un cliente, cuando un banco se lo presta a otro banco, y también cuando un cliente se lo presta a un banco: los bancos remuneran las cuentas y depósitos con un tipo de interés. Normalmente, cuanto más corto es el plazo más bajo es el tipo de interés, ya que el dinero está menos tiempo en manos de su propietario original y el riesgo que corre el prestatario es menor (tanto de impago como de necesitar dicho dinero prestado para otra cosa). Pero claro, no es lo mismo prestarle el dinero a una persona desempleada que al Estado. Por tanto, el tipo de interés de un préstamo a una persona desempleada (si logra que le concedan un préstamo) es más alto que el que ofrece el Estado en su deuda pública.

Existe también un concepto muy importante que es el tipo de interés oficial del dinero. En un sistema monetario, por ejemplo, el del euro, la libra o el dólar, los bancos fijan un tipo de interés oficial del dinero. Puede haber algunas ligeras diferencias entre cómo operan distintos bancos centrales, así que describiré el del Banco Central Europeo (BCE) que corresponde a la moneda que usamos en España, el euro. El resto de Bancos Centrales operan de forma muy similar.

Los Bancos Centrales son los encargados de controlar la cantidad de dinero en circulación, puesto que si hay mucho dinero en el sistema se tiende a tener inflación. El BCE realiza periódicamente subastas de dinero a las que pueden acudir los bancos comerciales que operan en la zona euro, y el tipo mínimo para pujar es el tipo de interés oficial, fijado por el propio BCE. Normalmente, y salvo situaciones excepcionales (como la que vivimos en la actualidad) el tipo final de la subasta queda un poco por encima del tipo oficial de interés. Como este es el dinero más barato que van a conseguir los bancos, cualquier préstamo en la zona Euro tendrá como tipo de interés mayor que los tipos oficiales, y si el riesgo es bajo, no mucho mayor, ya que hay competencia. Se me ocurre una salvedad: muchos bancos ofrecen unos tipos de interés realmente bajo o casi inexistentes por custodiar el dinero de los clientes. Esto no debería ser así, ya que los bancos usan dicho dinero para prestárselo a otros clientes a un tipo mucho más alto, pero realmente es culpa de los clientes que tienen una fidelidad un poco enfermiza por su banco de toda la vida.

¿Luego que pasará si el BCE decide bajar los tipos de interés? Que el precio del dinero será más barato. La demanda sube, la gente y las empresas piden créditos para crecer, y en general, la economía recibirá un impulso de crecimiento, aunque como contrapartida subirá la inflación (la de demanda, ya que habrá más dinero para comprar bienes y servicios). Si en cambio los tipos suben, el dinero será más caro, habrá menos créditos y la economía se resentirá, aunque si hubiera un episodio de inflación en la zona (de demanda) se controlará.

Por eso en la actualidad, como hay inflación y bajo crecimiento, los bancos centrales occidentales están en una encrucijada. ¿Bajar los tipos para aumentar el crecimiento, la actividad económica y (se supone) el empleo o subir los tipos para controlar la inflación? El BCE prefiere controlar la inflación, aunque hay dudas de que el origen sea de la demanda y no de los costes importados, y por tanto mantiene los tipos e incluso los sube. Al otro lado del Atlántico la Fed (Reserva Federal que hace las funciones de Banco Central del EEUU) prefiere bajar los tipos y reactivar la economía, aunque también hay dudas porque la actual crisis se basó en una excesiva alegría a la hora de conceder créditos por unas evaluaciones de los riesgos defectuosas (y bajar los tipos es intentar estimular más la concesión de créditos). El motivo de cada actitud es histórico: en EEUU la mayor crisis que tuvieron fue por una bajada continuada del PIB (años 30), mientras que en Europa, especialmente en Alemania, la mayor crisis fue provocada por una hiperinflación (años 20).

Foto | Cyril Plapied

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