Vuelven los montes de piedad

Vuelven los montes de piedad
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¿Se han fijado alguna vez en el verdadero nombre de su caja de ahorros? Probablemente conserve la denominación Caja de Ahorros y Monte de Piedad. Hoy en día nos suele parecer arcaico. Al fin y al cabo lo que pretendemos es un banco donde abrir una cuenta, tener tarjetas, domiciliar recibos y pedir una hipoteca. Normalmente no estamos interesados en acudir al monte de piedad con las joyas de la abuela y pedir un crédito. Pero los tiempos de crisis afectan a muchos.

Los montes de piedad tienen varios siglos y no son un negocio, sino que se consideran una obra de caridad. Una persona va con las alhajas sobre las cual desea obtener un préstamo. No se trata de una casa de empeño, o de compraventa, ya que normalmente los créditos se devuelven. Así que olvidemos la imagen que tenemos en mente de una casa de empeño americana donde los atracadores y ladrones llevan los objetos robados y el dueño se oculta tras un cristal blindado.

La tasa de devolución de los préstamos es relativamente alta para ser personas en circunstancias difíciles a las que se les supone en dificultades económicas. Según las instituciones el 90-95% de los objetos son recuperados por los propietarios. Teniendo en cuenta que los préstamos están garantizados no parece que tengan grandes problemas para continuar la actividad.

También es interesante que tenga un porcentaje alto de inmigrantes entre los clientes. A pesar de ser un servicio que no hace publicidad ha calado entre aquellos que llevan poco tiempo en el país. Si en una familia media hay dificultades probablemente conozcan que existen los montes de piedad, tal vez la abuela necesitó de ellos hace unos años. En cambio si no existe esa institución en Marruecos es más difícil que una familia marroquí conozca esa posibilidad. Puede parecer repetitivo, pero en marketing nada como el boca a boca.

Vía | El País Imagen | Swamibu

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