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La banca española, entre la que menos paga a los depositantes

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Los tipos de interés nominales de la zona del euro se encuentran actualmente en mínimos históricos, situándose el tipo de interés de las operaciones principales de financiación al 0% y el de la facilidad de depósito en nivel negativo en -0,40%.

El Banco Central Europeo (BCE) tiene un mandato de la estabilidad de precios, contemplado en el Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea, por lo que no puede quedar comprometido frente a otras consideraciones de política monetaria. Sin embargo, su política monetaria está creando inestabilidades de calado.

Algunas preocupaciones comunes relativas a los posibles efectos indirectos de la orientación acomodaticia de la política monetaria del BCE y del entorno de bajos tipos de interés se centran en su impacto en la rentabilidad de las entidades de crédito y en la remuneración del ahorro.

Consecuencias en los depósitos de los países de la Eurozona

Tal y como se puede apreciar en la siguiente tabla, que compara los diferentes periodos con los tipos de interés sobre nuevos depósitos a plazo aplicados por las entidades de cada país, existe una amplia dispersión en los diferentes tipos pagados a los hogares.

En el año 2015, en la Eurozona se pagaba, en promedio, un 0,82% a los depósitos. Los países que mejor remuneraban eran Países Bajos con un tipo de interés del 1,92%, Chipre con una tasa del 1,77% y Francia y Eslovaquia con una remuneración a los depositantes del 1,68%

Hogares

¿Y las menos generosos? Las entidades que menos están pagando por los depósitos a plazo son las de: Alemania (0,47%), España (0,46%), Austria (0,45%) e Irlanda (0,33%).

Llama especialmente la atención España porque si vemos en anteriores etapas es el país que más la banca a intentado mantener márgenes a bajando la remuneración a los depositantes. De hecho, en el año 2012 las entidades pagaba un 2,60%, lo que supone una rebaja de 2,14 puntos porcentuales.

¿Cómo hemos llegado a esta situación?

En el caso de España cabe recordar que tras años de dinero fácil impulsado por el BCE mediante intereses reales negativos a principios del milenio. En el año 2008 sufrimos una crisis de sobreendeudamiento, de apalancamiento excesivo, concentrado en torno a las actividades inmobiliarias, en concreto de construcción y promoción de vivienda habitual.

En los sucesivos años, el déficit público saltó por los aires (ya no se contaban con los ingresos burbujeros pero el gasto seguía creciendo) y ante ese riesgo el mercado exigía una prima... La llamada prima de riesgo de los bonos de los países de la periferia europea, por su componente de riesgo en las cuentas públicas. En España la prima llegó a situarse a 638 puntos frente al bund en julio de 2012.

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Para controlar la situación y perseguir ese objetivo de inflación en el 2% en el medio plazo, a finales de 2011 y principios de 2012, el BCE puso en marcha diferentes políticas monetarias para rebajar las tasas a corto plazo vía tipos de interés y disminuir los intereses a largo plazo de las emisiones mediante LTROs o el programa de compras mensual, quantitative easing.

A raíz de ésto, las entidades españolas vieron caer sus márgenes con la caída del Euríbor a 12 meses que en la actualidad cotiza a una tasa negativa del -0,070%, por ello hemos visto esa presión a los depositantes estos años.

La rentabilidad bancaria está en jaque

Desde el punto de vista de la rentabilidad, medida por el ROE (Return of Equity) se puede interpretar una mejora paulatina de la rentabilidad, hacia el entorno del 6%. Eso sí... con grandes diferencias entre unas entidades y otras, y con dificultades para que se aproxime al coste del capital en el corto plazo.

Si nos centramos en el diferencial de la rentabilidad media de los activos frente a la rentabilidad media de los pasivos de las entidades es del 1,2 puntos porcentuales, entre los niveles más bajos de las últimas décadas.

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Hay que entender que con los tipos de interés hundidos suponen que no se remunera el sacrificio de ahorrar, de trasladar nuestras decisiones de consumo. ¿Cuál es la intención subyacente? Que el gasto y la inversión aumente creando una distorsión coyuntural.

Desde lo examinamos desde el punto de vista del negocio bancario, mientras que los tipos cero implican que la transformación de plazos no tiene valor (comprar a corto y vender a largo), los tipos negativos suponen que se destruya valor en este proceso de la transformación de plazos.

La razón es más que obvia... Con intereses negativos existe la imposibilidad práctica de aplicar tipos negativos a los depósitos minoristas, cuya remuneración no puede bajar de cero, si no se quiere evitar una fuga de depósitos.

El Gobierno le saca partido a la manipulación monetaria del BCE

A día de hoy, el Banco Central Europeo mantiene una tasa de depósitos del -0,40%, es decir, el BCE cobra por mantener depositar dinero en la institución en aquellos depósitos que superan los 25 millones de euros.

Debido a esta situación, el Gobierno aprobó el pasado viernes el pago de 25,68 millones de euros al BCE en concepto de los depósitos que tienen las administraciones públicas en el Eurosistema. El Tesoro español lo abona al Banco de España y éste es quién en formaliza el pago al BCE.

La caída de los tipos de interés y la manipulación de la curva de bonos a través de las compras mensuales del BCE, han permitido que el Tesoro español cobre intereses por la emisión de deuda (difícil reducir la deuda con este incentivo).

En concreto, hasta tres años España se está financiando en negativo. De hecho, en la última subasta de bonos a tres años efectuada el pasado jueves, la subasta se adjudicó a un tipo de interés medio del -0,122%.

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