
Me ha sorprendido leer hoy que la Comisión Nacional de la Competencia (CNC) ha sancionado a Abertis con una multa de 22,6 millones de euros por abusar de su posición dominante en la transmisión de las señales de TDT, ya que imponía contratos abusivos a las empresas a las que presta servicio.
Técnicamente me parece correcta la multa (no entro a valorar si la cuantía lo es). Abertis tiene un monopolio de facto, es la única que provee este servicio y cobra lo que quiere y además impone sanciones muy altas a las cadenas de televisión por rescindir los contratos.
El proceso de sanción comienza hace tiempo cuando Telecinco y Sogecable quieren salirse de Abertis y pasarse a una empresa competidora, Axión. Abertis pelea, rebaja y al final consigue que se queden. Axión denuncia y ahora gana. Lo curioso es que en todo este tiempo, Abertis ha comprado a Axión. Es decir, la CNC sanciona a Abertis por impedir la entrada de Axión en el mercado, pero ha dejado que Abertis compre a su competidor, quedándose prácticamente solo en el mercado.

Después de muchas manipulaciones y maniobras, el gobierno italiano consiguió entorpecer la operación de fusión acordada entre Abertis y Autostrade, las empresas española e italiana, respectivamente. Por razones difíciles de entender, parece que el gobierno italiano concluyó que la empresa italiana es una especie de campeón nacional de alimentación que se debe proteger.
Hace unas semanas, el Presidente del gobierno italiano, Romano Prodi, estuvo delante de las cámaras, acompañado por su homólogo español, y pronunció que su gobierno no entorpecía operaciones de empresas italianas por parte de empresas europeas.