Debido a la celebración del Mobile World Congress en Barcelona, por cierto, cubierto magníficamente por Xataka, se está viendo en los periódicos múltiples noticias de lo bien que le van a las empresas de Telecomunicación en estos momentos, alejados completamente de la crisis que vive el mundo. Por ejemplo, los operadores de móviles dicen que no necesitan ayudas, y César Alierta, presidente de Telefónica, dice que (no soy ni mucho menos textual) las telecomunicaciones pueden salvar al mundo. Palabras muy bonitas, pero, ¿ciertas? ¿Se salvarán de la quema las empresas de telecomunicaciones?
Es cierto que las telecomunicaciones, junto con la informática, son las responsables del gran aumento de la productividad de las últimas décadas que han permitido que en occidente haya mucha riqueza y, en algunos sitios más que en otros, bien repartida. Realizar una tarea en unos pocos minutos, cuando hace unos años se podía tardar horas o días, simplemente por tener acceso a videoconferencias, teléfono móvil o una simple hoja de cálculo, hace que se genere más riqueza en menos tiempo y eso también afecte positivamente a los trabajadores. En eso estoy de acuerdo con Alierta. Sin embargo no creo que vayan a evitar la crisis.

