No sé si los lectores de este blog recordarán que en el verano pasado comentamos una operación de marketing de Mutua Madrileña para lograr publicidad (aunque ante los medios lo vendieron como un seguro). Se trataba de asegurar al jugador de baloncesto Jorge Garbajosa frente a las posibles lesiones, ya que sin el seguro su equipo, los Toronto Raptors, se negaban a jugara el Eurobasket.
La jugada parecía haberles salido perfecta, pues consiguieron por un lado publicidad de la buena, es decir, de la que no viene anunciada como publicidad (artículos, comentarios en televisión, buena imagen al ser los únicos que se ofrecieron a ayudar a la selección…) y a un precio excelente. No sólo no pagaron nada sino que recibieron dinero como prima (dependiendo de la noticia esta prima puede ser de hasta un millón de euros).

El deporte ya no sólo es un negocio sino que es un importante sector económico que maneja cantidades ingentes de dinero. Dichas cantidades siguen una relación con su nivel de popularidad: a mayor número de aficionados, mayores ingresos. Pero esa relación no es directa. Existen deportes que logran obtener una parte mayor del pastel que la que le correspondería por su popularidad. Eso es debido a que sus gestores son más ávidos a la hora de colocar su merchandising o a lograr mayores ingresos televisivos.