
En 1974 el economista estadounidense Hyman Minsky advirtió que los ciclos económicos podían significar una bomba de tiempo. Seguidor de Keynes, y enemigo de las desregulaciones que por esos años comenzaba a promover Milton Friedman, Minsky advirtió que la economía podía ser arrastrada al abismo si los gobiernos no construían sólidas defensas para la estabilidad financiera.
Minsky advirtió que en tiempos de prosperidad se desarrolla una euforia especulativa que hace aumentar el volumen de crédito hasta que los beneficios producidos no pueden pagarlo. Y este momento del impago es el que desata la crisis. El resultado es una contracción del préstamo, incluso para aquellas empresas o personas que sí pueden pagarlo, momento en que la economía entra en colapso. Hace 35 años, Minsky señaló lo siguiente:
“Una característica fundamental de nuestra economía es que el sistema financiero oscila entre la robustez y la fragilidad, y esa oscilación es parte integrante del proceso que genera los ciclos económicos.”

Joseph E. Stiglitz es uno de los mejores (por no decir el mejor) economistas de nuestro tiempo. Recientemente ha sido entrevistado y casi se nos ha pasado mencionar la entrevista. Desafortunadamente, como en casi todas las entrevistas realizadas para una revista generalísta y muchas específicas, no entra demasiado en materia, sino que las respuestas y las preguntas se quedan algo cortas. Eso en parte es bueno para que el público general no vea a la economía como una disciplina oscura e inescrutable, pero el lector más avanzado se queda con ganas de saber más.
El libre mercado va a decidir quien será el próximo dueño y el uso que le dará a la casa de Adam Smith. El autor de la riqueza de la naciones vivió lo últimos doce años de su vida en una casa que hoy en día pertenece al ayuntamiento de Edimburgo. En vez de establecer un museo en memoria del primer teórico del capitalismo, el ayuntamiento ha decidido especular con el valor de la propiedad. Se trata de una propiedad del siglo 17 en una ciudad pujante. Eso sin tener el cuenta el famosos inquilino. Se estima que puede alcanzar un precio de 700.000 libras británicas, al cambio nos salen unos 900.000 Euros. 

