
Los ingresos indirectos que han logrado los negocios deportivos en España siempre han llegado con retraso. Cuando el merchandising ya suponía una importante fuente de recursos para los equipos ingleses, el Real Madrid tenía cedido sus derechos de imagen a la empresa Dorna por una cantidad ínfima. Los equipos apenas lograron tener patrocinadores importantes. Cuando Zanussi se decidió a patrocinar el Real Madrid, hubo un temor a que las ventas se resintieran en Cataluña. Algo impensable en cualquier otro país. Todavía a fecha de hoy pocos equipos tienen patrocinadores que sufraguen una cantidad relevante si excluimos las administraciones públicas.
Este panorama cambió con la aparición de jugosos contratos para las retransmisiones televisivas y la llegada de un maná proveniente de empresas del sector inmobiliario. Las ingentes cantidades de dinero ganado en ese sector picaban a la puerta de los equipos de fútbol en busca de reconocimiento social.
Pero la crisis del ladrillo también ha llegado al fútbol patrio. Las primeras victimas han sido el Grupo Lábaro, patrocinador de la selección nacional, y la constructora SEOP, patrocinador y principal accionista del Racing de Santander.






Con su último acuerdo firmado, la liga de fútbol inglesa acaba de sumar unos ingresos de más de €4.000 millones de todas las fuentes posibles para la retransmisión de su fútbol. Estos varios acuerdos demuestran que la liga inglesa está bastante más avanzada en temas de venta de sus derechos, comparado con las otras ligas.