
A medida que pasan los días vamos conociendo más detalles sobre los ajustes que se han practicado en los Presupuestos Generales del Estado para 2012. Así, los sindicatos también han pillado su porción del tijeretazo. Aunque en diciembre del pasado año ya se incluyó un recorte en las subvenciones a las centrales del 20%, finalmente el tijeretazo se ha elevado hasta el 33%.
En cifras, el ajuste supone que las aportaciones a los sindicatos pasen de los 25,9 millones de euros el año pasado a tan “sólo” 17,3 millones, lo que supone un ajuste de 8,6 millones. ¿Ajuste severo? ¿Ajuste blando? Creo que lo que realmente deberíamos plantearnos es si estas subvenciones son moralmente correctas. La pérdida de popularidad que los sindicatos han sufrido en los últimos años se debe en gran medida a la politización de los mismos. Tal vez si estas subvenciones desapareciesen y estos se financiasen exclusivamente de las aportaciones de sus afiliados el panorama cambiase.






La Unión General de Trabajadores (UGT) ha llegado a la conclusión que el 2006 ha sido un buen año para el empleo, buen año pero con muchas debilidades.