Parece que varios bancos donde estas dos empresas tenían sus cuentas han emitido cartas diciendo que cada una era un “buenísimo cliente”. Esto no debe sorprender. Los bancos veían los grandes flujos que recibían las cuentas de estas empresas y sus varias actividades, y seguro las muchas comisiones bancarias que pagaban.
Otra cosa es que estas empresas estén prometiendo a sus clientes rentabilidades, promesas que no iban a poder cumplir. Y otra cosa también es que los bancos estuvieran dispuestos a dar a estas empresas cantidades importantes en préstamos.

Lo que ha pasado con estas empresas ha puesto en el punto de mira a las empresas que han hecho las auditorias, si lo han hecho, y qué han hecho. Esto se debe investigar y no solo se debe tomar las lecciones necesarias, pero las medidas, los castigos y las penalizaciones también.