
En España necesitamos un nuevo modelo de financiación autonómica. Es cierto que hace bastante poco que este modelo se implantó, pero ya está haciendo aguas por todas partes. El año pasado el déficit de España se disparó al 8,51% debido principalmente a las Comunidades Autónomas. Y este año ya se están quejando del límite impuesto por el Estado para 2012. ¿Qué pasa aquí? ¿Son realmente las Comunidades Autónomas caprichosas?
La respuesta es sí y no. Sí son caprichosas porque saben que no tienen, hasta la fecha, incentivos claros para tener unas finanzas sostenibles. Si las cosas van bien las obras faraónicas son autonómicas, y les dan réditos políticos. Si van mal los malos son los de la Administración Central, que son los que suben los impuestos. Pero también es cierto que casi todo el gasto que tienen las Autonomías es gasto social, que no sólo no disminuye sino que se dispara en las recesiones.



Si la anterior legislatura el debate territorial se centró en la reforma de los Estatutos de Autonomía, parece que esta va a ser la de la reforma del sistema de financiación autonómica. Y estamos aquí ante un debate que va a tensar mucho los partidos nacionales.