Yo cumplo mis amenazas. La semana pasada, al hablar de Dogville os dije que iba a volver a mentar a su Director, Von Trier en breve. Y ahora voy y lo hago. Si Dogville me parecía, contrariamente a otras interpretaciones que sobra el film, y la obra en general, del danés, una denuncia del colectivismo, de la supeditación del individuo a las comunidades, por muy idilícas que sean, en Manderlay, la segunda parte, creo que también subyace algo de esta queja. Sin embargo, creo que aún es más dura, más dramática.
Lo siento por los spoilers, pero son necesarios para del desarrollo del post, asi que os resumo el film. Grace, huyendo de los trágicos sucesos acaecidos en Dogville, llega con su padre y sus hombres a una plantación, donde aún existe el esclavismo. El caso es que lo gran liberar a los esclavos, instaurar una especie de democracia y permitir que se autogestionen. Sin embargo, acaba descubriendo horrorizada que la esclavitud era en el fondo una elección personal de los propios esclavos, y los propios esclavos acaban exigiendo a Grace que los explote y tiranice.


Supongo que todos conocemos aquel pasaje de la Biblia donde Jesucristo evita la lapidación de una mujer, acusada de adulterio, recurriendo a infundir un hálito de auto-crítica en la turbamulta. Quién este libre de pecado que tire la primera piedra....Y así salvo la vida de la mujer. Me temo que en nuestra Sociedad occidental no le hubiesen dejado terminar la frase. Suerte tendría con que no le apedreasen a él también.