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Estados privados, una idea supraliberal

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Imaginemos un país donde no existieran los entes públicos, el Estado dejaría de existir y todo el sistema económico y financiero mundial tal y como lo conocemos dejara de ser tal cual para pasar a ser a un sistema basado en una privatización completa de todos y cada uno de los servicios que actualmente contamos.

Muchos pensaréis que estoy delirando, no pretendo defender ni apoyar esta idea que proviene de la escuela económica austriaca desde mediados del siglo XIX, pero si creo interesante que pensemos o estudiemos por un momento como sería nuestras vidas en un entorno puramente privatizado.

Para empezar en cuanto al mundo comercial se refiere, por fin se alcanzaría el máximo valor del liberalismo económico. En la actualidad nos encontramos ante una situación, quizá no de intervencionismo, pero si de excesiva regulación por parte de los organismos públicos e internacionales. Por ejemplo, si el Banco Central Europeo no existiera, las entidades financieras podrían tener una libertad plena a la hora de manejar los intereses para controlar su actividad financiera, la propia oferta y demanda crediticia del mercado sería la que lo regula.

Pensemos ahora en que si tuviéramos un Estado inexistente basado en la privatización completa de los servicios, no contaríamos con la necesidad de pagar ningún tributo o impuesto. Para que nos hagamos una idea dejaríamos de pagar el 16% por ciento de IVA en cada compra, dejaríamos de pagar IRPF y la recaudación para la TGSS, así como nuestras empresas harían lo propio con su Impuesto de Sociedades y un largo etcétera. ¿Mucho dinero ahorrado, verdad?

En contraposición tendríamos que tener en cuenta que muchos de los servicios con los que actualmente contamos de forma gratuita desaparecerían como tal, empresas privadas pasarían a gestionarlos de tal manera que la sanidad, las carreteras o la educación serían de pago. ¿Mucho también que pagar, no?

La gran problemática de un no-Estado así, es el llamado miedo mafioso, imaginemos que hay varias empresas que no han conseguido en un determinado sector conseguir la hegemonía global mediante una situación de oligopolios, sería un gran problema las posibles peleas que surgirían entre dichas empresas, así como la intermediación que otros supuestos órganos privados como la adjudicatura o las empresas para mantener el orden y la seguridad.

Tampoco podemos olvidar una pieza clave de la situación financiera actual: los mercados de valores.

En el modelo que con el que contamos actualmente y aunque lo regulen 3 empresas públicas (CNMV, BdE y SGPF) la empresa que lleva la gestión al 100% de todo el sistema es una empresa privada, Bolsas y Mercados Españoles (BME), y así ocurre con otras bolsas del mundo, por lo que es muy complicado desgranar cual sería la verdadera situación futura de estos mercados de valores, ya que en principio lo único que perderían sería su poder regulador.

Sencillamente esta idea del pensamiento económico supraliberal defiende que la política estatal, los mandatarios públicos así como las ayudas gubernamentales son simples intermediarios reales molestando en un sistema, que si no existieran y todo fuese conformado libremente por la oferta y la demanda extensa de un mercado privado, se podría conseguir dos principales ventajas:

  • Una mejor calidad de vida para el conjunto de la sociedad.
  • Un cese de los llamados ciclos económicos, consiguiendo así una mejora productiva, de consumo y en definitiva del nivel de vida de forma continuada.

Imagen | celso

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