
En estos momentos de dificultades económicas, uno de los sectores más visibles y que ha estado teniendo muchos problemas es el automovilístico.
Como hemos visto, los fabricantes están siendo ayudados por muchos gobiernos, ayudas que han retrasado la necesaria reestructuración. No obstante, tienen que reestructurar para asegurar su futuro en un sector cada vez más competitivo donde los que lo hacen bien están creciendo y los otros, con o sin ayudas gratis, pues no.
Ya he denunciado las prácticas de los países donde tienen instalaciones automovilísticas por su defensa nacionalista de esta presencia y de los muchos empleos que implica.



Nissan, el fabricante de automóviles vinculado a la francesa Renault, está pidiendo ayudas públicas del gobierno para llevar adelante su estrategia industrial.
Le enviaron a Nissan cuando esa empresa japonesa estaba al borde de la suspensión de pagos, habiendo perdido $6.468 millones el año que llegó y, en menos de cinco años, les llevó a beneficios de más de $5.000 millones, haciéndoles la empresa automovilística más exitosa del mundo.
Una de las empresas estrellas en el sector automovilístico mundial y la que ha demostrado crecimiento continuo a lo largo de los últimos años es Nissan, participado por el grupo francés, Renault. Esta empresa está liderada por el mejor ejecutivo de este sector del mundo, Carlos Ghosn, que es Presidente de las dos, de Renault y de Nissan.