Goldman Sachs no dará bonos en efectivo a sus ejecutivos

Es malo el ambiente que se vive en muchas ciudades de Estados Unidos donde el desempleo real supera el 20%. Por eso que hablar de las jugosas bonificaciones a los banqueros que crearon la catástrofe financiera provoca enorme indignación. Tanto es así, que el propio jefe ejecutivo de Goldman Sachs, Lloyd Blankfein, salió a aquietar los ánimos y señaló que “no habrá ningún tipo de bonificaciones en efectivo a los ejecutivos de Goldman”.
De esta forma, Blankfein busca limpiar la imagen de las instituciones que han sido consideradas las grandes beneficiadas de la crisis: los conglomerados financieros que han recibido multimillonarios recursos de los gobiernos al ser considerados “demasiado grandes para caer” (too big too fall). Esta situación ha privilegiado a las instituciones financieras por sobre el resto de los sectores de la economía, ampliando más los desequilibrios del sistema. Goldman recibió parte de los 787.000 mil millones de dólares del programa de ayudas y, aunque ya los devolvió, señaló que esta vez compensará a los ejecutivos con acciones de la empresa que no podrán transarse en el mercado durante al menos cinco años.


Fueron los movimientos antiglobalización los que recogieron las propuestas dictadas por la Tasa Tobin, convirtiéndola en el símbolo de la lucha contra el libre comercio. Sin embargo, la paradoja radica en ese reconocimiento, que como comentó el propio James Tobin, “el aplauso más sonoro proviene del lado equivocado“. Poniéndonos en situación, recordemos que en 1972, durante un coloquio, este universitario keynesiano, poco después de que la administración Nixon sacará a los Estados Unidos del sistema de Bretton Woods, sugirió un nuevo sistema para la estabilidad internacional de las divisas, imponiendo una penalización a las mismas.
