Amancio Ortega, 90 años, sobre sus inicios: "No tenía tiempo para estudiar porque trabajaba las 24 horas del día"

El fundador de Inditex dejó los estudios siendo adolescente y convirtió el aprendizaje a través de la experiencia en una de las claves de su trayectoria

Amancio Ortega: "No tenía tiempo para estudiar porque trabajaba las 24 horas del día. Lo que más siento después de tantos años es no hablar inglés"
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Redacción El Blog Salmón

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A los 90 años, el fundador de Inditex figura entre los hombres más ricos del planeta según la lista de Forbes, con un patrimonio estimado en torno a 140.000 millones de dólares. La cifra cuesta ponerla en perspectiva. La confesión personal del gallego, mucho menos. La cita procede de Covadonga O'Shea, periodista que en 1990 viajó hasta Arteixo para conocer al hombre detrás de Zara y terminó publicando, años después, el libro "Así es Amancio Ortega, el hombre que creó Zara" en Esfera Libros. Aquel encuentro dio inicio a una relación profesional que se prolongó durante décadas.

Lo que dice Ortega, recogido en la pieza de OK Diario que recoge la reflexión del empresario a los 90 años, es literal: "No tenía tiempo para estudiar porque trabajaba las 24 horas del día. Lo que más siento después de tantos años es no hablar inglés". Para alguien que estaba convirtiendo una empresa gallega en un grupo internacional, no dominar ese idioma podía parecer una limitación seria. Pero el fundador de Inditex encontró su propia manera de compensarla: "El resto lo voy supliendo a base de escuchar mucho y de aprender de quienes me rodean".

El origen ayuda a entender la frase. Nacido el 28 de marzo de 1936 en Busdongo de Arbas, León, en una familia humilde —su padre, Antonio Ortega Rodríguez, era ferroviario en la línea León-A Coruña; su madre, Josefa Gaona, se dedicaba al hogar—, Ortega dejó los estudios siendo muy joven para trabajar como recadero en la Camisería Gala de A Coruña. Después entró en La Maja, otro establecimiento textil donde siguió aprendiendo sobre tejidos, confección y venta. Allí conoció a Rosalía Mera, su primera esposa y compañera esencial en los comienzos. La trayectoria, recogida por ABC y The Objective en reportajes sobre su infancia leonesa, dibuja un perfil que no encaja con el del empresario formado en escuelas de negocios. Encaja con el del autodidacta que se fía más de la observación que del manual.

"Nunca nos hemos confiado ni hemos aceptado un éxito fácil. El optimismo puede ser muy negativo. ¡Hay que arriesgar!"

La máquina empezó a rodar en 1963, cuando Ortega inició su actividad de fabricación textil. En 1972 se constituyó Confecciones GOA, las iniciales de Amancio al revés, un pequeño taller dedicado a batas y albornoces. En 1975 abrió la primera tienda Zara en la calle Juan Flórez de A Coruña; en 1985 nació oficialmente el grupo Inditex, y en 1988 llegó la primera tienda en el extranjero, en Oporto. Cuando Covadonga O'Shea llegó a la sede de Arteixo en 1990, la expansión internacional ya estaba en marcha. Ortega le resumió su aprendizaje con una frase que ha envejecido bien: "Lo que hay que hacer es trabajar con pasión. Es lo que me enseñaron mis padres, unos obreros normales que pasaron las estrecheces de aquellos años en España". Y añadió, casi a modo de aviso para optimistas: "Nunca nos hemos confiado ni hemos aceptado un éxito fácil. El optimismo puede ser muy negativo. ¡Hay que arriesgar!".

Y ahí está el giro. Quien confesaba no hablar inglés ha terminado siendo, a través de Pontegadea Inversiones, propietario de edificios alquilados a grandes compañías como Meta, Amazon y Spotify. El Blog Salmón detallaba en agosto de 2026 que Ortega había invertido más de 1.302 millones de euros en al menos cuatro operaciones inmobiliarias en lo que va de año, con una cartera que ronda los 132 activos repartidos entre 13 países. La última adquisición, un complejo de oficinas en el distrito VIII de París valorado en 850 millones de euros, es la mayor compra individual de su historia. La estrategia, en cualquier caso, no es nueva: viene transformando los dividendos de Inditex en piedra desde hace más de una década.

Hoy el imperio textil lo dirige su hija Marta Ortega, cuyo nombramiento como presidenta entró en vigor en abril de 2022. El Blog Salmón ya analizaba entonces el relevo como una versión gallega de Succession, con el tiempo como único juez posible. Amancio controla todavía alrededor del 59,29% de Inditex a través de Pontegadea y Partler. A los 72 años se permitió llegar a las once al trabajo en lugar de a las nueve, después de gimnasio y desayuno con amigos. Su pequeño lujo, contaba O'Shea, no eran jets ni islas: era entrar un poco más tarde en la oficina.

La pregunta que queda botando es casi obvia: ¿cómo se construye un imperio de más de 140.000 millones de dólares habiendo dejado los libros siendo adolescente y sin hablar inglés? La respuesta que dejan las conversaciones con O'Shea no es un secreto empresarial. Es más bien terca: trabajar sin pausa, observar mucho, preguntar a quienes saben más y, sobre todo, negarse a aceptar un éxito fácil. Dicho de otro modo, no era el inglés lo que le faltaba a Ortega para crecer. Era tiempo. Y eso, a los 90, sigue sin habérselo perdonado del todo.

Imagen | Inditex

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