Entre 2015 y 2019 Manuela Carmena ejerció la alcaldía de la Villa de Madrid, durante esa época se rehízo lo que era la intervención urbanística más grande de España, lo que se llama operación Chamartín, que suponía cerrar una brecha urbanística en el norte de Madrid urbanizando terrenos industriales, de uso ferroviario y municipal (de los autobuses de la ciudad). Esto empieza a materializarse ahora en viviendas y oficinas, las primeras empiezan a comercializarse por el millón de euros.
La Operación Chamartín fue objeto de muchas negociaciones y renegociaciones, por parte de los propietarios de los terrenos, aquellos que tenían derechos sobre los mismos (los llamados reversionistas) y los tres niveles administrativos, ayuntamiento, comunidad autónoma y gobierno central. Como ya dije, la Operación Chamartín fue un fracaso del PP, porque no fueron capaces de sacarlo bajo la alcaldía de Ana Botella, cuando estuvieron las tres administraciones a la vez bajo el mismo partido.
No obstante las renegociaciones que hubo bajo el gobierno de Manuela Carmena empeoraron las cosas, como ya dije en su momento. ¿Por qué? Porque la vivienda empezaba a ser un problema de nuevo en Madrid tras la explosión de la burbuja inmobiliaria y la opción tomada por el ayuntamiento fue reducir la oferta de vivienda espectacularmente. De 15.000 viviendas proyectadas en un principio, a 10.500. De estas un 20% de vivienda protegida y un 10% de vivienda de uso social del ayuntamiento.
Esta reducción de la vivienda a construir fue un gran error. Si lo que se quería era incrementar la sostenibilidad, tendría que haberse impulsado que no fueran 10500 viviendas con un 30% de viviendas sociales, sino 20.0000, la mitad de ellas viviendas sociales. La zona tienen capacidad de sobra y el impulso hubiera supuesto un cluster muy grande de vivienda y oficinas alrededor del mayor nudo de comunicaciones ferroviarias del país. Densidad de servicios públicos y privados. La verdadera ciudad de los 15 minutos que está de moda entre políticos de izquierdas ahora. El directivo y la secretaria hubieran podido vivir en el mismo barrio e ir andando a la oficina (por ir al tópico de Wall Street).
Una oportunidad desaprovechada
Un gran parque de vivienda hubiera podido ser una semilla, o al menos una solución parcial de un sistema de vivienda pública abundante, como sucede en Singapur o Viena (ambos casos de estudio tratados aquí). Lo difícil de un sistema así es empezar, en Singapur se comenzó tras un incendio y en Viena tras la segunda guerra mundial. Ambas circunstancias especiales que no esperamos que sean replicables en Madrid del siglo XXI, pero un gran desarrollo urbanístico hubiera podido empezar de cero.
El siglo XXI va a ser de las grandes ciudades y el éxito de Madrid va a ser crucial para casi toda España si queremos competir en un mundo envejecido, polarizado y de menor crecimiento económico. Poder ofrecer vivienda a sus habitantes debe ser una prioridad, no una decisión de una mentalidad claramente anclada en cómo era Madrid hace bastantes décadas e intentando proporcionar una solución dimensionada para los años 80.
La semana pasada empezaron a comercializarse las primeras viviendas en los terrenos de Madrid Nuevo Norte, aparecen en el portal inmobiliario idealista desde medio millón de euros (y en régimen de cooperativa). La más barata de tres dormitorios (que es el piso típico familiar) ronda lo 800.000 euros, otras mejores de 3 dormitorios o de 4 dormitorios superan el millón de euros.
Por último, no todo es culpa de Manuela Carmena y de su administración. El actual Código Técnico de la Edificación hace muy caro construir por la normativa europea. También la actual configuración de la Operación Chamartín fue aprobada en unanimidad por todos los partidos del ayuntamiento de Madrid, de Más Madrid a Vox pasando por PSOE y PP. Es decir, es culpa de todos, pero mientras tanto tenemos una crisis de vivienda cercana a la de la postguerra en España y pisos a un millón de euros. Esto es lo que no le perdonaré jamás a Manuela Carmena: el suelo en Madrid es escaso y lo estamos desperdiciando, especialmente el más valioso en términos intermodales alrededor del mayor nudo ferroviario de España.
Imagen | David Arenal y Crea Madrid Nuevo Norte
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