Con apenas 34 años de edad, Carlos Galán podría “jubilarse” gracias a una red de 20 pisos que tiene en alquiler, y le generan ingresos suficientes para cubrir holgadamente sus gastos, pero prefiere no hacerlo. “Sería demasiado aburrido jubilarme a los 33 años, pero no sabría qué hacer con mi vida. Necesito un propósito y nuevos retos“, explica a través de su perfil de LinkedIn. Tras delegar el grueso de las gestiones a terceros, la supervisión de su cartera apenas le roba unas dos horas al mes, lo que le permite mantener su actividad profesional y no depender emocionalmente del ladrillo.
La ironía de su modelo es que, con una veintena de llaves en el bolsillo, él no es dueño de la casa en la que duerme. Galán vive de alquiler en Zaragoza y paga unos 925 euros mensuales por un inmueble cuyo precio de mercado ronda los 400.000 euros. Su gran mantra es la preservación de la rentabilidad del capital. Inmovilizar casi medio millón de euros en un solo activo para ahorrarse una cuota no le compensa: “Con ese dinero puedo invertir en pisos de 60.000 euros que alquilo por 550 o 600 euros al mes”.
Una rentabilidad superior a la media del mercado
Los números avalan su estrategia. Mientras el alquiler de su casa habitual apenas le reportaría a su casero una rentabilidad bruta cercana al 3%, los inmuebles baratos que Galán adquiere pueden alcanzar el 12% antes de gastos. De acuerdo con los datos del tercer trimestre de 2026 de Idealista, la rentabilidad media de la vivienda en España ha caído hasta el 6,2%, arrastrada por los altos precios de compra. El inversor esquiva esta media buscando oportunidades en mercados secundarios, lo que le permite cubrir el importe de su propio alquiler con los ingresos brutos de solo dos de sus viviendas, aunque el resto de las rentas también debe hacer frente a los gastos asociados.
En concreto, su ascenso coincide con un momento crítico para el mercado español, marcado por la escasez de oferta y la feroz competencia de precios. Como ya adelantó El Blog Salmón, alquilar podría ser hasta un 10% más caro a lo largo de este año, según las previsiones publicadas por el medio. Al poseer veinte inmuebles, el economista entra de lleno en la categoría de gran tenedor, una etiqueta legal que, con carácter general, se aplica a los propietarios de más de diez viviendas y que puede reducirse a cinco en determinadas zonas de mercado residencial tensionado. Esta condición lleva aparejadas limitaciones en las subidas de renta y obligaciones adicionales en determinados procedimientos de desahucio.
Las nuevas restricciones a los grandes propietarios
Pero el verdadero jarro de agua fría para el mercado inmobiliario ha llegado con las nuevas medidas del Gobierno. Según publicó el pasado 6 de octubre El Economista, el Ejecutivo ha aprobado restricciones a determinadas operaciones de compraventa de viviendas hasta 2030. Sin embargo, la medida no supone una prohibición general de comprar inmuebles a todos los propietarios de más de diez viviendas. Su ámbito de aplicación se dirige a determinadas entidades y personas jurídicas consideradas grandes tenedores, por lo que no bloquea automáticamente las adquisiciones de particulares como Carlos Galán.
Así, la estrategia de engordar una cartera a base de inmuebles asequibles sigue dependiendo de las oportunidades del mercado, la rentabilidad de las operaciones y la normativa aplicable. Galán tiene el capital, el método y el tiempo, pero también sabe que mantener una cartera de veinte viviendas exige una gestión constante. Su imperio inmobiliario le permite disfrutar de una considerable independencia económica, aunque, por ahora, no parece dispuesto a cambiar los retos profesionales por una jubilación anticipada.
Imagen | Carlos Galán (Web)
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