UE rechaza la propuesta de Ángela Merkel para el control presupuestario griego

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Las negociaciones por la crisis de la deuda griega han llegado nuevamente a un punto muerto tras ser rechazado el último plan de presiones impuesto por Alemania: ceder el control presupuestario de Grecia a la UE. A los ojos de Angela Merkel, el avance logrado por Lucas Papademos en el ordenamiento financiero de Grecia ha sido nulo, y de ahí su exigencia a que Grecia ceda el control de su presupuesto a los eficientes funcionarios germanos. Sin embargo, una alta fuente del Gobierno heleno declaró que Atenas no aceptará que Alemania controle su política presupuestaria, dado que esto sería renunciar a la soberanía del país.

Grecia se mantiene conectada artificialmente al euro, y de ahí las exigencias de Alemania de que Grecia traspase sus facultades relacionadas con la política presupuestaria nacional. Financial Times señala que este plan alemán le permitiría a Grecia acceder al segundo paquete de rescate por 130 mil millones de euros, que hoy se encuentra entrampado en la burocracia de la UE, dada la desconfianza hacia las autoridades griegas que, según los alemanes “han tenido un cumplimiento decepcionante en su saneamiento presupuestario”.

Desde mayo de 2010, Grecia recibe créditos de la UE y el FMI a cambio de realizar reformas y reducir el déficit presupuestario. Sin embargo, no ha logrado cumplir con todos los programas de saneamiento porque los ingresos del país han sido menores a los estimados, confirmando que los planes de austeridad hunden más a las economías en momentos de crisis dado que con el alto desempleo son una combinación letal. La política de recortes agravó la recesión en Grecia y provocó una brusca caída en el nivel de vida de sus ciudadanos. A lo largo del último año y medio, los griegos han realizado multitudinarias protestas y huelgas, acompañadas de desórdenes masivos.

Actualmente, Atenas intenta evitar la declaración del impago técnico de su deuda de 360.000 millones de euros y negocia con los acreedores privados la condonación de una parte de ese dinero. Sin embargo, los tenedores de bonos se niegan a aplicar recortes a la deuda y apuestan por la quiebra del país para cobrar el total de sus seguros de incumplimiento crediticio.

Grecia se encuentra atrapada entre la espada y la pared, bloqueda en su doble esfuerzo de asegurar un alivio importante para su deuda con los inversores privados y hacer frente a las exigencias de Alemania de imponer más planes de austeridad. Atenazada en estos dos frentes, Grecia camina en la delgada linea roja que la puede llevar a abandonar la eurozona y verter más combustible al fuego de la crisis de la deuda europea. Esta situación es abiertamente indeseable dado que desestabilizaría el bloque de la moneda única, desataría el pánico en los mercados financieros y pondría aún más en peligro la total fragilidad que hoy vive la economía mundial.

En El Blog Salmón | Banca se niega a ceder ganancias y Grecia sigue conectada artificialmente al euro, La crisis griega y el destape de los desequilibrios monetarios,

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