Por lo que dice el artículo, ACS ha estado vendiendo y traspasando activos y negocios en varias partes del mundo y, en el camino, han podido generar plusvalías millonarias para el beneficio de sus accionistas. Aunque no se ha oído que piensan devolver a sus propietarios, los accionistas, estas plusvalías generadas.
También dejan entender que tienen otros negocios y activos listos para vender pero que, por ahora, no seguirán adelante.
Me parece bien que los gestores de la empresa puedan realizar ventas y traspasos que se hayan puesto encima de la mesa y que consigan la mejor operación posible para sus accionistas. También me parece bien que estos directivos decidan que, por razones del mercado, de precios o de falta de compradores creíbles, que no quieran continuar con el programa previsto de desinversión y traspaso.
No obstante, si este freno en las ventas lo han puesto porque no quieren realizar más plusvalías este año, ya que están bien llenos de plusvalías, y que quieren ahorrar más plusvalías para el año que viene, da para cuestionarlo. Y si la razón por el freno es que el año que viene el negocio principal no irá tan bien, ¡eso ya no parece tan bien!

Hace tiempo cuando las empresas constructoras estaban en plena actividad de diversificación