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Empresas no deben cambiar de negocio

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Se ve muchos casos de empresas que, en búsqueda de crecimiento, consideran entrar en negocios que no son los suyos, tanto por adquisición como por inversión directa. En esos casos, parece que los gestores deciden que no les gusta su negocio y quieren probar otro.

El caso más conocido y el que más se utilizaría para justificar la idea de diversificación, es el de Nokia. Antes de 1992, Nokia se conocía por su negocio principal, la silvicultura, es decir, la gestión de bosques y producción de madera. Además, tenía varios otros negocios más pequeños, incluyendo un pequeño negocio de diseño y producción de teléfonos móviles, división liderado por un tal Jorma Ollila. Poco antes de que este fuera nombrado Presidente de Nokia, ese año, los bancos, que eran propietarios de la mayoría de Nokia, estaban negociando la venta del pequeño negocio de móviles a la empresa sueca, Ericsson.

No lo hicieron, Ollila fue nombrado Presidente de Nokia, invirtió en ese pequeño negocio de móviles y la historia se escribió. Creó la empresa más grande del mundo en el sector de móviles en un momento llegando a más del 40% del mercado mundial, y ahora con aproximadamente 32% del mercado mundial.

Aunque este caso es llamativo, no parece que ejecutivos trabajando en un sector tienen por qué ser hábiles en otros sectores. Empresas deben mantenerse en sus negocios y, si es posible, en un único negocio. Son los inversores los que deben decidir donde invertir y cómo diversificar sus carteras de inversiones y los cambios de sectores lo deben hace los accionistas, ajustando sus inversiones, y no los gestores de empresas.

Si accionistas quieren mover sus inversiones a otros sectores, pueden modificar sus carteras de inversiones e invertir en las empresas de los sectores que quieren. Es mucho más eficiente, rápido y barato cambiar sus inversiones que hacer el cambio a través de las empresas.

Dejarlo en manos de los gestores consigue que gestores con poca experiencia en el nuevo sector se metan en el y de forma cara, ya que adquisiciones normalmente se hacen a un premio sobre el precio de mercado, es decir, sobre el precio que podían comprar los inversores. ¿Y si una empresa está en un negocio que ya no interesa y no es rentable? ¡Que se cierre!

Vía | El País En El Blog Salmón | ¿De quién es el flujo de caja?

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