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Ayer fue el mejor día del mapa financiero para el Tribunal Supremo ratificara la condena a Alfredo Sáenz, actual Consejero Delegado del Banco Santander por el caso Banesto. Para que nos hagamos una idea, tanto la Audiencia Provincial de Barcelona como el Tribunal Supremo han condenado al Sr. Sáenz a una pena de tres meses de prisión e inhabilitación para el ejercicio de la profesión bancaria durante este tiempo, dado que se produjo una querella falsa, falsedad documental, entrada en prisión de cuatro empresarios durante unos meses y la conducta más ruín posible dentro de un plan de recobro de créditos fallidos.
En cualquier otra empresa, si un consejero delegado fuese condenado por los mismos delitos que lo ha sido el Sr. Sáenz, habría sido destituido del cargo de manera fulminante y por supuesto, se le habrían pedido responsabilidades por el daño que se le hace a la imagen de la propia empresa a la que representa, no los ridículos 400 euros que le ha impuesto de condena el Tribunal Supremo, cuando ellos querían cobrar 3 millones de manera indebida y mediante actividades delictivas en su tiempo en Banesto. El caso es que estamos en la república bananera de “Ejpaña” y aquí nos sobra la misma dosis testiculina que nos falta en ética. Tal está el asunto, que el Consejo de Administración del Banco Santander, se ríe de la sentencia judicial del Supremo, que dice que respeta, pero ratifica en el cargo a su Consejero Delegado. Mientras tanto, el Banco de España y MAFO, miran para otro lado y cruzan los dedos esperando que el tema se olvide y pase a la gloria de los olvidos o lo arregle San Zapatero mediante la figura del Rey.
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