Cuando tenía doce años un misionero nos dió una charla en el colegio. Estaba destinado en el Zaire. Lo que más impresionado me dejó es que, según comentaba, para los africanos el Futuro no existía. Solo el Hoy, el Ahora, eran importantes. La previsión, la planificación no eran importantes. El Mañana era difícil de digerir para ellos. Y éso se reflejaba en su día a día. Nos ponía como ejemplo las viviendas, pensadas para ser usadas hoy, no como algo destinando a perdurar en el tiempo, y en lo que mereciese la pena invertir tiempo y esfuerzo. Lo definía de un modo muy simple. Vivían al día.
Hoy, más de un cuarto de siglo después, he estado leyendo Ebano, del periodista Kapuscinski. Y el diagnóstico es el mismo, explicándolo conforme a herencias culturales, al medio físico, etc. El futuro no existe para el africano. Toda esa carga de expectativas que deposita el hombre occidental en él no tiene razón de ser en Africa. Qué difícil montar empresas, desarrollar un país, de esa manera.

Alguien ha puesto el turbo en BBVA. Si ayer anunciabamos la adquisición de un banco en Texas, hoy nos sorpenden con otro asalto: el 100% de Occidental Hoteles a través de su empresa de capital riesgo, Valanza, oferta que realizan de forma conjunta con Ponte Gadea, la inmobiliaria que controla Amancio Ortega.