El Gobierno no deflacta el IRPF y así afecta a nuestros bolsillos esta decisión

El Gobierno no deflacta el IRPF y así afecta a nuestros bolsillos esta decisión
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El Impuesto sobre la Renta de la Personas Físicas (IRPF) en España es un tributo progresivo, lo que significa que cuanto más ingresas por rentas del trabajo, marginalmente pagas algo más, pues accedes a tipos superiores que van incrementando la carga fiscal soportada.

En nuestra legislación, es un tributo de importancia fundamental para hacer efectivo el artículo 31 de la Constitución Española, que exige la contribución de todos "al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio".

En base a esa progresividad mencionada, el IRPF contiene hasta seis tramos pasando de un tipo del 19% al 47% (novedad en el último tramo con los Presupuestos de 2021). Esta progresividad puede ser criticada por el trato desigual entre ciudadanos de un mismo país según la cuantía de su salario, conlleva otra problemática que se percibe en entornos inflacionistas como el presente: si actualizamos nuestra renta para no perder capacidad adquisitiva, nominalmente obtendremos más renta, lo que nos lleva a tipos impositivos superiores en el IRPF.

Inflación e IRPF: Un buen negocio para el gobierno

Según el INE, la inflación anual estimada del IPC en el mes de diciembre 2021 fue del 6,7%, lo que supone la tasa más elevada desde marzo 1992, destacando la subida del precio de la electricidad. Cuando la inflación alcanza niveles significativos, sus efectos sobre el sistema tributario no deben ignorarse.

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La mejor alternativa sería controlar la inflación, pero cuando esto no es posible, como podría ser el entorno presente, a menudo es deseable ajustar el sistema tributario a la inflación de alguna manera para no pagar una recarga fiscal por el ajuste de la renta.

Por la parte del Gobierno, no existen incentivos para hacerlo ya que si se incrementan las bases imponibles ¡se recauda más! Si la curva de los salarios se desplaza hacia la derecha, consecuentemente habrá una mayor presión fiscal sin tener que tocar ningún impuesto.

Según los datos, el salario mediano (el que divide al número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y los que tienen un salario inferior) presentó un valor de 20.351,02 euros en 2019 y el más frecuente lo tenemos en 18.490 euros. Ambos importes están muy cerca de los 20.200 euros por el que se pasa a un tramo del 30%, seis puntos más que su tramo anterior.

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Salvo las tímidas excepciones que encontramos en las diputaciones del País Vasco, con su régimen tributario propio, que buscarían deflactar un 1,5% –notablemente por debajo a la subida del IPC–, Hacienda no deflactará el IRPF para este año. Si lo hiciera, muy probablemente debería corregir, a la baja, la previsión del incremento recaudatorio del 6,7% en este tributo.

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