Durante años, Cao Renxian pasó prácticamente desapercibido fuera del sector energético. Hoy, el fundador de Sungrow se ha convertido en una figura seguida de cerca por los grandes inversores internacionales gracias a la transformación radical de su compañía en un mercado tan volátil como el de las energías renovables.
En un entorno dominado por el exceso de oferta y la presión constante sobre los márgenes, Sungrow ha logrado anticiparse donde otros llegaron tarde. Y la clave ha estado en el almacenamiento de energía.
El crecimiento de la electrificación, la expansión de las renovables y la demanda masiva de los centros de datos han impulsado a la empresa china hasta situarla como un actor global de referencia.
De profesor universitario a arquitecto de una multinacional energética
Cao Renxian, fundador de Sungrow Power Supply, inició su carrera lejos de los focos. Ingeniero de formación, pasó varios años como docente en la Universidad Tecnológica de Hefei antes de dar el salto al emprendimiento en 1997.
En aquel momento, la energía solar apenas tenía peso en China y la idea de fabricar inversores solares parecía condenada al fracaso.
Con un capital inicial modesto, Cao levantó una empresa que durante sus primeros años avanzó en silencio, centrada en desarrollar tecnología propia.
Mientras otros actores perseguían la visibilidad y el crecimiento rápido, Sungrow apostó por consolidar una base industrial sólida, incluso cuando el mercado aún no parecía preparado.
El ciclo solar y el riesgo de quedarse atrás
El auge de las renovables en China generó una oleada de riqueza en la década siguiente. Fabricantes de paneles, productores de polisilicio y proveedores de equipos vivieron años de expansión acelerada.
Pero ese crecimiento también sembró las semillas de una crisis posterior, marcada por el exceso de capacidad y el desplome de los márgenes.
Muchas fortunas ligadas a la energía solar se erosionaron rápidamente cuando el mercado se saturó. Sungrow no fue ajena a ese entorno, pero logró evitar el colapso total gracias a una decisión estratégica tomada años antes, cuando el almacenamiento de energía todavía era un segmento marginal.
La apuesta temprana por el almacenamiento
Cao impulsó la entrada de Sungrow en el negocio del almacenamiento de energía a gran escala alrededor de 2015.
En ese momento, las baterías industriales eran vistas como un complemento prescindible, caro y de retorno incierto. Sin embargo, la integración masiva de renovables y la necesidad de estabilidad en las redes eléctricas acabaron convirtiéndolas en un elemento imprescindible.
Con la llegada del boom de la inteligencia artificial y el crecimiento de los centros de datos, la demanda energética se disparó.
Las baterías pasaron de ser una opción secundaria a una infraestructura crítica. Ese cambio encontró a Sungrow ya posicionada, con tecnología madura y capacidad industrial.
Datos que explican el salto de Sungrow
El impacto de esta estrategia se reflejó en los resultados financieros. Tras un crecimiento más moderado en 2024, los ingresos netos de la compañía se aceleraron con fuerza en la primera mitad de 2025.
El almacenamiento de energía superó a los inversores solares como principal motor del negocio, representando más del 40% de los ingresos.
Según estimaciones de BloombergNEF, la capacidad global de almacenamiento seguirá creciendo a un ritmo récord durante la próxima década, con China liderando más de la mitad de la expansión.
Para 2035, la demanda mundial podría multiplicarse por ocho respecto a los niveles actuales, un escenario que explica el renovado interés de los inversores por compañías como Sungrow.
El reconocimiento del mercado y la presión internacional
El mercado bursátil ha reaccionado con fuerza a esta transformación. Las acciones de Sungrow en Shenzhen registraron un fuerte avance el año pasado, duplicando prácticamente la fortuna personal de Cao Renxian hasta situarla en torno a los 15.000 millones de dólares, según estimaciones de Bloomberg.
La prevista salida a bolsa en Hong Kong podría elevar aún más el perfil internacional de la compañía. Analistas de Bloomberg Intelligence calculan que la operación podría situar la valoración total del grupo cerca de los 50.000 millones de dólares, abriendo la puerta a inversores globales y a un escrutinio mucho más intenso.
Riesgos geopolíticos y desafíos industriales
Ese salto internacional no está exento de riesgos. Las tensiones entre China y Estados Unidos añaden incertidumbre a las perspectivas de crecimiento, especialmente en un sector estratégico como el almacenamiento energético.
Las políticas de contenido nacional y los aranceles impulsados durante la administración de Donald Trump obligan a empresas chinas a replantear sus cadenas de suministro.
Algunos analistas señalan que una mayor diversificación geográfica de la producción podría ser clave para mantener la competitividad. De hecho, entidades como JPMorgan Chase & Co. han destacado recientemente las ventajas tecnológicas de Sungrow, pero también subrayan la necesidad de adaptarse a un entorno comercial cada vez más fragmentado.
El futuro de Sungrow dependerá de si el actual ciclo del almacenamiento de energía mantiene su impulso o repite los excesos que hundieron al sector solar tras 2021.
Imágenes | Qilai Shen/Bloomberg, PV Tech
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