HOY SE HABLA DE

Los retos técnicos del sistema eléctrico español. ¿Tiene razón Emmanuel Macron al criticar el uso intensivo de renovables?

Los Retos Tecnicos Del Sistema Electrico Espanol Tiene Razon Emmanuel Macron Al Criticar El Uso Intensivo De Renovables
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
javier-ruiz

Javier Ruiz

La transición energética europea ha vuelto al primer plano tras las recientes declaraciones del presidente francés.

Según Emmanuel Macron, un sistema con una penetración tan elevada de energías renovables “no es soportable” desde el punto de vista técnico. La afirmación ha generado polémica, pero plantea una cuestión totalmente legítima: ¿existe un límite técnico real al despliegue de renovables en España o se trata de una simplificación política de un problema más complejo?

Qué implica un sistema de muchas renovables

España es hoy uno de los países europeos con mayor peso de generación renovable. En 2024, más del 56 % de la electricidad producida procedió de fuentes renovables, según los datos oficiales publicados por Red Eléctrica de España, con un fuerte crecimiento de la solar fotovoltaica y la eólica.

Sin embargo, una alta penetración renovable no es solo una cuestión de porcentaje, sino de cómo se integra esa generación en la operación diaria del sistema eléctrico.

Las tecnologías renovables dominantes —solar y eólica— comparten una característica clave: no son despachables. Dicho de otro modo, su producción depende de condiciones meteorológicas y no puede ajustarse en tiempo real a la demanda.

Esta característica obliga al sistema eléctrico a adaptarse en varios frentes: gestión de la variabilidad, equilibrio entre oferta y demanda, estabilidad de frecuencia y tensión, y capacidad de respuesta ante perturbaciones.

Un informe del Instituto de Investigación Tecnológica de la Universidad Pontificia Comillas subraya que el principal reto no es la presencia de renovables en sí, sino la falta de flexibilidad del sistema para absorberlas, una flexibilidad que debe venir del almacenamiento, la gestión de la demanda, las centrales gestionables y unas interconexiones suficientes.

Los cuellos de botella

Entre los principales puntos débiles destaca el insuficiente desarrollo del almacenamiento energético. Tecnologías como las baterías o el bombeo hidráulico permiten desplazar energía desde momentos de exceso de producción a horas de mayor demanda, reduciendo vertidos y tensiones en la red.

Sin embargo, su despliegue avanza más lentamente que el de la generación renovable, como reconoce el análisis de Cajamar sobre la estrategia española de transición energética.

A este desequilibrio se suma el estado de las redes eléctricas. La rápida expansión de renovables ha provocado problemas de saturación en determinados nodos, limitando nuevas conexiones. Reuters se hacía eco de la advertencia actual de las eléctricas españolas sobre una red que necesita inversiones urgentes para absorber nueva capacidad y acompañar la electrificación del transporte y de la industria.

El tercer factor estructural clave es la escasa interconexión de la península ibérica con el resto de Europa. España apenas supera el 2 % de interconexión sobre su capacidad instalada, muy lejos del objetivo europeo del 15 % para 2030, lo que refuerza su condición de “isla energética” y limita la flexibilidad del sistema.

La tensión entre el diagnóstico técnico y las dinámicas políticas se ilustra a las mil maravillas con la contradicción en torno a las interconexiones eléctricas entre España y Francia.

Sin embargo, el desarrollo de infraestructuras clave a través de Francia ha ido muy por detrás de lo previsto, a pesar de las reiteradas llamadas de atención de Bruselas y de los gobiernos ibéricos.

La Comisión Europea ha urgido recientemente a Francia a desbloquear proyectos de interconexión eléctrica con España, señalando que la decisión final sobre permisos depende en última instancia de París y no puede imponerse desde Bruselas.

El propio Ejecutivo comunitario ha admitido que Francia ha sido algo “reacia” a avanzar con rapidez en estas infraestructuras, lo que ha llevado a Madrid y Lisboa a reclamar un compromiso político y financiero firme para superar el tradicional enfoque bilateral y llevar estas conexiones al nivel estratégico europeo que la transición energética exige.

La paradoja es evidente: Francia señala los límites técnicos del sistema eléctrico español derivados de su elevada penetración renovable, pero esos límites existen en parte porque la interconexión con el resto de Europa, que debe atravesar el territorio francés, sigue siendo insuficiente.

Estabilidad del sistema

Más allá del equilibrio energético, existe un reto menos visible pero crítico: la estabilidad dinámica del sistema. Las centrales térmicas y nucleares tradicionales aportan inercia, ayudando a mantener la frecuencia ante perturbaciones. La sustitución de estas tecnologías por renovables conectadas mediante electrónica de potencia reduce esa inercia natural.

Estudios académicos recientes advierten de que esta pérdida obliga a desarrollar nuevos mecanismos de control y servicios auxiliares para garantizar la estabilidad, especialmente en sistemas con baja interconexión y transición acelerada.

¿Un sistema al límite?

Los apagones parciales registrados recientemente en la península han reavivado el debate, aunque no existe evidencia concluyente de que las renovables hayan sido la causa directa. The Guardian advirtió contra la tentación de atribuir estos episodios a la generación renovable, señalando que suelen estar relacionados con fallos de red o planificación.

En este contexto, la crítica de Macron toca un punto real, pero lo formula de manera incompleta. Como apuntaba Le Monde, el problema no es tecnológico, sino institucional y temporal: la generación de renovables avanza más rápido que las infraestructuras necesarias para sostenerla, incluidas aquellas cuya ejecución depende de decisiones políticas más allá de las fronteras españolas.

En conclusión, lo de las renovables en España no es un experimento fallido, sino un anticipo de los retos que afrontará Europa en su transición energética. El dilema no es cuánta energía renovable se instala, sino si redes, almacenamiento y reglas evolucionan al mismo ritmo

En ese sentido, la crítica de Macron contiene una advertencia técnica válida, pero pierde precisión cuando se convierte en una enmienda general al modelo de las renovables y se ponen los puntos que faltaban a las íes.

Inicio