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barco emprendedores

Cuando vi el artículo de Rodolfo Carpintier titulado “¿Porque es tan difícil emprender a partir de los 40?” me temía lo peor, los estereotipos de siempre sobre mayores: que no son ágiles, no son creativos, no quieren trabajar, no serán constantes…ya sabéis, las tonterías que se oyen por ahí. Es verdad que muchos mayores son así, y muchos jóvenes también, y si están sentados en una silla cómoda en una empresa donde mandan a muchos y no tienen que levantar dedo excepto cuando están comiendo en restaurantes caros pagado con la tarjeta de crédito de la empresa, pues se entiende que sean reacios a dejarlo todo.. Pero de esos hay muy pocos.

Al contrario, Rodolfo nos hablo de casos reales, de lo difícil que es cuando un ejecutivo está cobrando €200.000 al año y sobre la dificultad de tomar la decisión de dejarlo todo para iniciar un nuevo proyecto donde se cobrará nada o muy poco durante un tiempo y, cuando haya conseguido financiación, mantendrán un sueldo bastante por debajo del que renunciaron en el ejemplo que nos da el artículo.

Si estás un par de años sin cobrar esos sueldos y varios años cobrando, utilizando el ejemplo, €50.000 al año, suma mucho lo que has perdido, el coste de oportunidad, en el ejemplo, supera facilmento los medio millón de euros. Dar la espalda a esa vida, y esperar que tu familia lo haga también, es muy difícil y no sorprende que pocos lo quieran hacer.

La ventaja que tenemos es que el grupo del que habla Rodolfo es muy reducido, quizás es que son los que más consideran ser emprendedores. El gran número de personas cobran mucho menos que el sueldo comentado o están sin sueldo y, en ese contexto, tienen muchos menores obstáculos al labor emprendedor.

Es verdad que muchos nos hemos metido en situaciones donde no podemos hacer frente a las obligaciones financieras de la familia y la crisis nos lo hecho más difícil. No obstante, la crisis también nos ha forzado a replantear cómo vivimos o, por lo menos, eso espero. Parte de este replanteamiento debería ser si no estaríamos más realizados profesionalmente y, quién sabe, quizás también económicamente, salir y probar con nuestro propio negocio, el que sea. Buena suerte a los que lo intentéis.

Via | Rodolfo Carpintier Santana
En El Blog Salmón | El impacto del espíritu empresarial sobre el desarrollo económico y Más empresas o no salimos de la crisis

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