
Ayer se anunció el plan de rescate de Grecia, que comenté durante la mañana y parece que muchos tienen claro que fracasará el programa. Como han dicho Remo, Marco Antonio y algunos comentaristas, este es un peldaño más en el camino a la suspensión formal o, si quieres, a la quiebra de Grecia. Está claro que Grecia ha prometido muchas medidas que impactará su crecimiento y estos impactos convencen a los mencionados que Grecia no podrá hacer frente a sus obligaciones.
Creo que, en el corto plazo, está claro que el crecimiento de Grecia se verá impactado negativamente. No obstante, con las cuentas más en condiciones, este impacto negativo será inmediato paro también puede ser reversible, especialmente si durante el tiempo de su proyección, hasta el 2020, se ve crecimiento internacional que ayudará a arrastrar a Grecia al crecimiento.
Otro problema es que no estoy convencido que Grecia cumplirá con todo lo que ha prometido y puede ser que esta ayuda será el siguiente camino a la petición de más ayudas en el futuro. Por eso comento algunas reflexiones:
Las cosas son distintas ahora, comparado con el anterior rescate, como dice Stefanie Flanders de BBC News (en inglés), no sin falta de razón:
Si se define quiebra como no pagar todas tus deudas, con la reducción importante de la deuda que los bancos han aceptado, Grecia ya ha quebrado. Si se define quiebra como que el país no paga sus deudas que los bancos siguen pidiendo que se paguen, Grecia todavía no ha quebrado y dudo que quiebre. Que se hable de suspensión de pagos o no, los prestamistas terminarán con menos de la mitad de lo que prestaron.
Ya veremos qué pasa.
En El Blog Salmón | Grecia consigue un respiro pero sigue bajo el fantasma de la quiebra y Hoy sí #EstamosconGrecia: el plan de rescate nos cuesta 15.500 millones de euros
Imagen | Alun Salt