
El recién estrenado 2013 no ha comenzado dándonos alegrías precisamente, sino más bien todo lo contrario. La cuesta de enero de este año se presenta especialmente larga y dura debido a los importantes incrementos de precios y subidas de impuestos con los que hemos recibido el año y que mermarán significativamente el poder adquisitivo de los españoles. A modo de resumen, veamos los más significativos:
Y podríamos continuar hablando sobre las cerca de 200 localidades que subirán el IBI, el incremento de las tarifas aéreas, la prórroga del impuesto de Patrimonio o el incremento de la fiscalidad de las plusvalías en el IRPF. En definitiva, una lista interminable de subidas que como hemos señalado al principio mermarán significativa el poder adquisitivo de todos nosotros.
Si estas subidas tuviesen lugar en un contexto de bonanza económica seguramente fuesen más comprensibles, aunque no menos criticables. Sin embargo, la depresión económica en la que estamos inmersos unida a la congelación salarial (por no decir disminución, en muchos casos) de la que estamos siendo víctimas no hará sino incitar a las personas a consumir lo estrictamente necesario, lo cual no dinamizará precisamente la economía.
El futuro se muestra incierto y llegar a final de mes supone un problemas para cada vez un mayor número de familias. Ha llegado el momento de apretarse el cinturón, no por capricho, sino por necesidad. El proceso que culminará con la desaparición de las clases medias ya está en marcha.
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