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Si la anterior legislatura el debate territorial se centró en la reforma de los Estatutos de Autonomía, parece que esta va a ser la de la reforma del sistema de financiación autonómica. Y estamos aquí ante un debate que va a tensar mucho los partidos nacionales.

El modelo actual de financiación autonómica es de 1999, cuando se hicieron una serie de transferencias de competencias a muchas Comunidades Autónomas, como la Sanidad y la Educación. Como dichas transferencias necesitaban también inyección de dinero, se acordó un sistema de financiación que es el que se ha usado hasta ahora.

En este sistema actual existe lo que se llama nivelación, es decir, que las Comunidades más ricas transfieren parte del dinero a las más pobres. Es algo así como el “IRPF” autonómico: las Comunidades ricas pagan más impuestos.

El problema viene, después de no tantos años con este sistema, cuando el sistema de nivelación que se está usando actualmente hace que las Comunidades más pobres reciben más dinero por habitante que las Comunidades ricas, que además son las que recaudan la mayor parte de ese dinero. El problema proviene en parte de que los cambios de población no se están contabilizando bien para las transferencias de dinero, y la inmigración ha incrementado la población de las grandes ciudades de una forma muy rápida.

Y aquí es donde los ricos se quejan. Cataluña (que lleva la bandera en este asunto), Madrid, Baleares y Valencia piensan que la nivelación es excesiva. Está bien que exista solidaridad interterritorial, pero no es lógico que al final haya más dinero para otras Comunidades.

En cambio las Comunidades pobres (Extremadura, Murcia o Castilla y León) tienen otro argumento: sus territorios son extensos y la población muy disgregada, y por tanto dar los servicios cuesta más que en zonas donde la población se concentra en grandes ciudades.

¿Qué ejemplo pone Cataluña de modelo de financiación? El Alemán. En Alemania llevan ya muchos años de Estado Federal y en su día se toparon con esta situación. Al final la solución que se adoptó es que sí que existen nivelaciones, pero nunca una región que recauda más que otra puede tener menos dinero que aquella. Es decir, si Madrid recauda 100 en Cataluña 90 y en Extremadura 60 (datos completamente ficticios), en Madrid podría recibir 85, en Cataluña 84 y en Extremadura 81.

Este sistema Alemán, que como digo es el puesto como ejemplo en Cataluña, me parece justo, ya que es un poco como el sistema de impuestos sobre la renta: los ricos pagan más, pero al final siempre les queda más dinero.

Y en esas estamos. ¿Recordaremos esta legislatura por la de la reforma de la financiación autonómica?

Vía | El País

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