
Puede sonar con gran hipocresía la simple necesidad de que un Estado como el Español llegara a nacionalizar de forma directa todo el sector bancario; pero no olvidemos que otros países tienen sectores mucho más importantes (como en Arabia Saudí en Energético-Petrolífero) y no por ello son economías débiles, sino todo lo contrario mucho más explosivas.
La posibilidad de que se produjera una nacionalización viene apoyada por el artículo 128 de la constitución Española, que ante todo defiende en interés general y público económicamente hablando que el de las entidades privadas de nuestro país:
Artículo 128:1. Toda la riqueza del país en sus distintas formas y sea cual fuere su titularidad está subordinada al interés general.
2. Se reconoce la iniciativa pública en la actividad económica. Mediante Ley se podrá reservar al sector público recursos o servicios esenciales, especialmente en caso de monopolio y asimismo acordar la intervención de empresas cuando así lo exigiere el interés general.



El profesor Mauro Guillén, director de la Joseph H. Lauder Institute of Management and International Studies, y Adrian Tschoegl, profesor de management en Wharton, han publicado su historia de cómo un banco proveniente del norte de España llegó a situarse entre los diez más grandes del mundo y casi el primero en Europa.
Banco Santander acaba de acordar la venta de Banca Antonveneta, el banco italiano que estaba integrada dentro de su parte del banco holandés, ABN-Amro, que compraron con sus socios el escocés, Royal Bank of Scotland (RBS) y el belga, Banco Fortis.


