Esta semana ha sido noticia en todos los círculos culturales. Se ha dado carta de oficialidad a una teoría, a un runrun que venía de antiguo. Una de las obras de Goya más conocidas, El Coloso, ya no es de Goya. Se lo atribuyen a Asensio Juliá. O asi lo afirman los popes de El Prado, aunque se levanten voces en contra, tachando de apresurada la toma de postura de los responsables del Museo, que ha generado, por supuesto, alguna otra reacción. Por ejemplo, y en opinión de muchos, una más que probable bajada en picado de la valoración del cuadro. Muchos no lo entienden dado que la obra sigue siendo la misma. Suponen que esto es una muestra de la mercantilización del mundo del Arte, así como de la ignorancia que lo rodea, de la falta de una auténtica sensibilidad.
Lo cierto es que toda esta polémica tiene una profunda relación con el marketing, la gestión de las marcas, etc. Me ha parecido conveniente abrir fuego en el blog para ver que pensabais sobre la polémica. Así, con una digestión intelectual a las bravas, sin apurar, se me ocurren dos argumentos para defender ambas lineas, la marquista y la objetiva, por llamarlas de algún modo, y una pregunta que lanzó al aire.

