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Cuando la marca te abandona

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Esta semana ha sido noticia en todos los círculos culturales. Se ha dado carta de oficialidad a una teoría, a un runrun que venía de antiguo. Una de las obras de Goya más conocidas, El Coloso, ya no es de Goya. Se lo atribuyen a Asensio Juliá. O asi lo afirman los popes de El Prado, aunque se levanten voces en contra, tachando de apresurada la toma de postura de los responsables del Museo, que ha generado, por supuesto, alguna otra reacción. Por ejemplo, y en opinión de muchos, una más que probable bajada en picado de la valoración del cuadro. Muchos no lo entienden dado que la obra sigue siendo la misma. Suponen que esto es una muestra de la mercantilización del mundo del Arte, así como de la ignorancia que lo rodea, de la falta de una auténtica sensibilidad.

Lo cierto es que toda esta polémica tiene una profunda relación con el marketing, la gestión de las marcas, etc. Me ha parecido conveniente abrir fuego en el blog para ver que pensabais sobre la polémica. Así, con una digestión intelectual a las bravas, sin apurar, se me ocurren dos argumentos para defender ambas lineas, la marquista y la objetiva, por llamarlas de algún modo, y una pregunta que lanzó al aire.

    <li>A los que critican la depreciación que sufre la obra, o la distinta percepción que se tenga de la misma, creo que se les olvida que esta manifestación artística, como cualquier producto, como cualquier creación humana, <strong>trasciende de su propia realidad física</strong>. Nos interesa también en tan en cuanto es fruto de un momento, de una persona, en cuanto supone un hito en un proceso...más allá de sus valores artísticos. Los <a href="https://www.elblogsalmon.com/2007/11/06-por-favor-no-uses-mi-producto-en-publico">amantes de las Harleys </a>podrán ratificar esta teoría. Un coleccionista de sellos buscara completar una serie, y si descubre que el sello que cerraba su colección no pertenece realmente a la misma, por muy bello que sea, se sentirá defraudado. Me resulta curioso que aquellos que enarbolan el Arte sobre la marca no vayan más allá del lienzo, no sean capaces de entender la carga ideológica que conlleva el que el cuadro sea de uno u otro autor.</li>
    
    
    <li>Por otro lado, no puedo menos que dar la razón a aquellos que se sonríen al ver como muchos, ahora, empezarán a verle defectos a lo que antes no lo tenía, empezarán a criticar sin tanto reparo la obra. Quizás incluso con razón desde un punto de vista artístico, aunque cabria preguntarse por qué antes no lo hacían. Da para reflexionar, y mucho, sobre<strong> la calidad percibida que atribuye la marca</strong> sólo con colocarla sobre un producto, sobre los efectos placebo que genera en la mente del consumidor, incluso del que pasa por conocedor (el que no, no sabe ni quien es El Coloso ni quien es Goya, más allá de un <a href="http://www.verema.com/vinos/12949-capricho-de-goya-moscatel-1996">vino dulzón</a>).</li>
    
    
    <li>La pregunta que dejo en el aire es <strong>hasta que punto una obra, un producto, puede considerarse fruto individual de alguien</strong>. Hace poco colgué un fragmento de <a href="https://www.pymesyautonomos.com/2008/06/21-el-empresario-como-creador">El Manantial</a>, basado en la obra de Ayn Rand, donde se llevaba al límite esa afirmación. Quizás la chispa que despierta el motor de la iniciativa empresarial o artística si. Pero en muchas ocasiones la obra no puede ser considerada otra cosa que colectiva. Pensemos en esos<strong> talleres artísticos holandeses o italianos</strong> del pasado donde el maestro pensaba, y los aprendices colaboraban y ejecutaban. Habría momentos donde la paternidad de las ideas, o su grado de desarrollo pueden llevarnos a situaciones en las que otorgar la paternidad a uno u a otro puede ser una labor ciclópea. Por no hablar del <strong>artista o creador entendido como el Director General o el Relaciones Públicas</strong>, y no el ejecutor, como parece desprenderse de la trayectoria del <a href="http://www.elpais.com/articulo/cultura/DALi/_SALVADOR/complejo/mundo/dolares/falsificaciones/elpepicul/19840916elpepicul_10/Tes/">último Dalí</a>. Incluso yendo más allá, cabe preguntarse hasta que punto el producto, la empresa no son obra en buena medida del<a href="https://www.elblogsalmon.com/2008/05/20-del-neandertal-a-los-apostoles-de-la-marca-segunda-parte"> propio cliente evangelista</a> y de su feedback con el empresario o artista.</li>
    

Buena muestra de esta ultima afirmación es este post, pues la idea me la ha dado Ironic, y yo que soy vago, me he limitado a desarrollarlo. Ahora os toca hacerlo vuestro con los comentarios.

Vía | Artelista En El Blog Salmón | ¿Estamos "lomos" o qué?

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