
Es común que en muchas empresas se establezcan dos grandes grupos. Los nativos, la gente de cantera, los que siempre han estado allí y los forasteros. esos pueden ser fichajes, consultores, etc. Gente que aterriza en una organización que ya cuenta con una fuerte historia a sus espaldas. Y, lo primero que suelen hacer muchos de estos nuevos vecinos, es cambiar las cosas. Y cambiar cosas importantes.
En cierto modo tiene sentido. Hay que tenerlos como el caballo de Espartero para haber sido fichado de fuera y, llegado a tu nueva casa, decir que es fantástico todo y que no se te ocurren cambios que hacer. Seguramente el que te ha contratado se quedará con los ojos muy abiertos, pensando en el dinero que ha gastado en ti, pudiendo haber recurrido a cualquiera de la casa antes que esta carísima incorporación. Y sin embargo, como bien señalan en Consultoria Artesana, conviene escuchar a los Nativos. Venga, no seaís vagos y leeros la entrada de Julen para entender el resto de este post.
