
Para la gran mayoría de los trabajadores el tiempo en el trabajo suele ser el lugar donde más estamos y donde más horas de nuestras vidas pasamos.
Como consecuencia, se entiende que es fácil que se desarrolle amistades entre compañeros de trabajo y que se entre en temas de conversación que salen del ámbito laboral.
En este contexto, estas relaciones que se desarrollan traen consigo peligros potenciales y hacen difícil saber donde está la línea entre lo que es trabajo y lo que es personal.
No obstante hay que saber donde está la línea de separación y hay temas que uno no debe compartir con compañeros de trabajo.



En este entorno difícil en los mercados internacionales, estamos viendo muchas situaciones donde estas palabras se están oyendo cada vez más.
Estamos en tiempos muy complicados en la economía internacional y, en este contexto y a pesar de que los gobiernos están comprando puestos de trabajo, a través de sus subvenciones, seguiremos viendo bastantes despidos.
Ahora que vamos despacio, ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras tralará, vamos a contar mentiras, tralará, vamos a contar mentiras. Gran canción. Y es la que sonaba en mi cabeza cuando leía el artículo de Expansión, que titulaba: Los currículos exagerados se convierten en motivo de despido para el trabajador. Todo dramatismo, oiga.
Existe una comisión llamada la Comisión Nacional para la Racionalización de los Horarios Españoles que parece que está investigando los horarios laborales y han elaborado un informe titulado Decálogo para la Racionalización de horarios en el marco laboral.