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El P2P llega también a los préstamos

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¿Cuál es el tipo de interés que obtienes por el dinero que tienes en el banco? Y, por el contrario, ¿cuál es el coste que tienes que pagar por los préstamos?. Seguro que la respuesta a la primera es "menos del que querría" y, a la segunda, "más del que querría". Y es que, por mucho que los bancos sigan proclamando a los cuatro vientos que el estrechamiento de diferenciales de tipos impiden que ganen dinero (menos mal, si no...), a los usuarios nos sigue pareciendo insuficiente.

Entonces... ¿por qué no subastar tus préstamos? Es lo que sugiere Prosper, una recién aparecida compañía de internet que trata de acercar el mundo de las subastas online al mercado financiero. En Prosper puedes solicitar un crédito de hasta 25.000 dólares. Ellos se encargan de analizar tu historial crediticio y de darte un "rating" (calificación financiera respecto a tu capacidad para devolver el préstamo: se supone que los mejores pagadores obtendrán tipos de interés más favorables), y a continuación publican tu solicitud incluyendo el tipo máximo que estás dispuesto a pagar.

Los que quieran prestar dinero pueden o analizar cada préstamo individualmente, o autorizar a Prosper para que ellos lo inviertan de acuerdo a determinados patrones predefinidos. Fruto de esta dinámica, se produce una subasta en la que los prestamistas pueden ajustar su tipo de interés. El sistema permite, también, consolidar varios acreedores contra un mismo préstamo: es decir, que un crédito de 1.000 dólares puede ser asumido por 10 acreedores a 100 euros cada uno.

Una vez definida la relación prestamista-prestatario, el préstamo entra en vigor a un tipo de interés fijo y por un periodo no superior a los 3 años. El sistema de cobro es automático (contra la cuenta del deudor) y, en caso de impago, Prosper gestiona (con cargo al acreedor) el cobro a través de empresas especializadas y el alta en los registros de morosos.

Dentro del sistema, hay un matiz interesante que le da a todo el asunto un toque muy web 2.0 (sea eso lo que sea). Y es que la solicitud del préstamo no es anónima y "fría", sino que se pueden dar detalles del motivo de la solicitud que lo hagan más atractivo para quien vaya a prestar el dinero. Así, la decisión no se toma únicamente en función de una calificación crediticia y una cantidad, sino que pueden influir intereses comunes (por ejemplo, existe un grupo de estudiantes de Harvard, otro de interesados en Porsche, otro de estudiantes vietnamitas...) o actividades en las que estés especialmente interesado en invertir.

¿Y Prosper, qué saca de todo esto? Como hemos visto, se trata de un mero intermediario ya que en ningún caso garantiza los préstamos. Y por esa intermediación, claro, cobra. Un 1% sobre el total del préstamo (con un mínimo de 25 dólares) para los que consigan la financiación solicitada. Un 0,5% sobre el capital vivo para el que presta. Y unas penalizaciones para pagos fallidos (que pretenden compensar los gastos imputados a Prosper por el fallo del pago) o por retrasos (que van directamente al acreedor).

No sé, se me antoja una fuente interesante tanto de financiación como de inversión, con un elevado componente de interacción personal y de participación en las decisiones (sobre todo de inversión, claro). Además de que el poder de muchos puede abaratar las operaciones. Quizás todavía la masa de usuarios no haya alcanzado el punto crítico que permita batir los tipos de referencia de una entidad financiera al uso, por ejemplo, o de otros productos de inversión. Pero ¿qué pasará mañana?

PD.- Por cierto, el New York Times trata esta noticia dentro de su apartado de "Tecnología"... No, hombre, no: esto es "Economía", o es "Sociedad". Pero aqui la tecnología (¿como en casi todo?) es un medio, irrelevante.

Vía | 20 Minutos (gracias a Javier Penalva) Más información | Prosper.com Más información | New York Times En El Blog Salmón | Microcréditos P2P para cambiar el mundo

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