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Los idiomas, el negocio financiero y los contratos

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Os recomiendo vivamente que leáis a Pedro Salinas, poeta de la generación del 27. Muy bueno. Recordando este vídeo, que tiene ya un tiempo, me acorde de aquellos versos suyos de La voz a ti debida: lo que eres me distrae de lo que dices. En el caso de Emilio Botín, he de reconocer que, la manera de contarlo me distraía de lo que contaba. Y por eso, si no llega a ser por Alberto Noguera se me hubiese pasado este momento glorioso. Emilio Botín, recogiendo el premio de rigor al Santander, da consejos y explica como su banco no ha caído en las subprime: si no entiendes un producto no lo compres, si no lo quisieras para ti no lo vendas, si no conoces a tus clientes no les prestes dinero. Y en diciembre estalla el caso Madoff: un señor al que parecen no conocer suficientemente, del que no entienden como gana dinero, y donde prefieren poner en mayor medida el dinero ajeno que el propio. Let me tell you... (lo del Departamento de Comunicación del Santander es de traca)...

Si me permitís el chiste, el conocimiento de los idiomas, específicamente del ingles por parte de su Presidente, debe ser lo que ha condenado al Santander. Y es que en Italia dicen que sus Bancos se han salvado de la quema gracias a que sus banqueros apenas hablan inglés. Así que lo comido por lo servido, no pudieron aprender del mensaje de Emilio Botín, pero tampoco debían entender a los vendedores de paquetes subprime ni a las huestes de Madoff. Que suerte bambinos. Pero ahora pongámonos serios.

Fernando Zunzunegui es el editor de Revista del Derecho del Mercado Financiero, y ademas representa a inversores españoles afectados por el caso Lehman. Os recomiendo la lectura de este post. Lo cierto es que es muy jugoso, especialmente la postura de ni-lo-se-ni-me-importa de la CNMV, pero quiero llamar vuestra atención sobre este párrafo:

En una reciente contestación a un transportista al que su banco le vendió bonos de Lehman Brothers, la CNMV dice que “no puede entrar a valorar el grado de comprensión del contenido de una documentación” que supuestamente se le entregó y que en cualquier caso estaba redactada en inglés.

Obviamente, creo que no es exagerado suponer que si la CNMV no desea traducir esos documentos contractuales en el caso de inversor es que no puede. Vamos, que le dijeron firma aquí, en la linea de puntos bajo este texto en inglés y arrea. Y el tal cual firmó, sin tener una idea de lo que estaba haciendo. No se que me sorprende más, si lo del supuesto supervisor o lo del inversor, cuando menos irresponsable con su patrimonio, comprometiéndose por escrito a algo que no entendía.

No creo descubrir nada si digo que esto ha sido práctica habitual en la Banca Privada en España, o al menos, en buena parte de ella. Ha sido frecuente la apertura de cuentas en terceros países firmadas en España, por ejemplo para operar con sus brokers. Y dichas cuentas, firmadas en La Castellana, estaban redactadas en un exquisito inglés. Lo siento, pero no soy capaz de comprender cómo alguien puede firmar e invertir decenas de miles de euros sin que ni siquiera tenga un soporte documental en su idioma. La exigencia de responsabilidades, bien entendida, empieza por uno mismo.

Vía|RDMF
Más información|Microsiervos
En El Blog Salmón|Falta de idiomas impacta la economía

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