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Islandia, la primera gran víctima de la crisis

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Islandia está experimentado la más profunda y más rápida crisis financiera registrada en tiempos de paz desde que sus tres principales bancos se derrumbaron el mes pasado debiendo ser rescatados por el gobierno. Los depósitos a plazo, mayoritariamente británicos, se han congelado lo que ha tensado las relaciones con el Reino Unido, y Gordon Brown ha debido salir a defender a los ahorrantes. Es el primer país desarrollado que solicita la ayuda del FMI en 30 años. Y para una economía que depende fuertemente de las importaciones y exportaciones la situación es catastrófica.

El PIB de Islandia ha caído un 65%, muchas empresas han quebrado y un tercio de la población busca emigrar a otros países. ¿Qué ocurrió en Islandia para que la crisis adquiriera tales dimensiones? Según un informe de Willem H. Buiter y Anne Siebert la teoría monetaria seguida a rajatabla ha jugado una mala pasada: las altas tasas de interés impuestas por el Banco Central para controlar la inflación terminaron siendo nefastas al generar una burbuja impulsada por la interacción de las altas tasas de interés, la apreciación de la moneda y la gran afluencia de capitales externos.

El origen de estas políticas monetarias se remonta a fines de la década pasada cuando el banco central instauró las metas de inflación. El objetivo de controlar la inflación vía incremento de las tasas de interés obligó a las empresas locales a recurrir al crédito externo, lo que incentivó a los especuladores a apostar contra la paridad de tasas de interés provocando una masiva entrada de divisas. Resultado: el tipo de cambio se apreció y creó en los islandeses la ilusión de riqueza.

Esta burbuja alentó el crecimiento económico y la presión inflacionaria, lo que obligaba al banco central a elevar aún más la tasa de interés, retroalimentando el circulo vicioso y la nueva masiva entrada de capitales. En síntesis, el banco central no pudo controlar la inflación pues la pequeña economía de Islandia se veía sacudida por los grandes flujos de divisas que alentaban a la apreciación de su moneda.

La capacidad del gobierno islandés para hacer frente a la crisis es muy limitada y la profundidad del daño se ha visto acentuada por la drástica caída del tipo de cambio. El PIB islandés ha caído un 15% pero en términos de euros la caída es de 65%. Sólo las pérdidas de un banco superan todo el PIB de Islandia. A modo comparativo las pérdidas de Alemania tras la Segunda Guerra Mundial llegaron al 85% del PIB.

Más Información | The Icelandic banking crisis
Imagen | Stephen AU

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