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Presión al yuan chino: todo a su tiempo

Presión al yuan chino: todo a su tiempo
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La visita de Obama a China es analizada por toda la prensa como un fracaso político al no lograrse el objetivo principal de la administración estadounidense de hacer que los chinos "comprendan" cómo funciona la política monetaria. De acuerdo a la teoría ortodoxa, la política monetaria debe permitir la libre flotación de las monedas, es decir que sus valores relativos suban o bajen dependiendo de las fuerzas del mercado. Se piensa que gran parte de los desequilibrios globales son culpa de China, que ha mantenido su moneda "artificialmente baja".

Las presiones para dejar libre al yuan chino vienen de todos los sectores y hasta Paul Krugman, en este artículo (World Out of Balance*), de The New York Times, señala que los chinos están jugando un juego muy peligroso.

Este juego peligroso consiste en que China ha mantenido al yuan sin cambios frente al dólar durante más de un año. Por lo tanto, al igual que el dólar, el yuan se ha venido devaluando frente a las otras monedas asiáticas y europeas haciendo que los bienes producidos en estos países sean más caros que los chinos. Para frenar el alza de las monedas frente al yuan (y al dólar), los bancos centrales de los países asiáticos han comprado en los últimos meses grandes cantidades de dólares, aumentando sus reservas en divisas. Esto no ha detenido el declive del dólar (y el yuan) que desde marzo ha descendido más de un 20% en promedio con respecto a las otras monedas.

China es el mayor depositario de dólares del mundo (con 2,4 billones de dólares) y a la hora en que quisiera "arruinar" económicamente a Estados Unidos bastaría que saliera a liquidar sus dólares. Por cierto, esto también significaría la ruina de China y por eso esta situación se conoce como el equilibrio de terror financiero.

Es cierto que China debe permitir que su moneda se aprecie para poder reinstaurar una economía mundial más equilibrada y sostenible. Pero ese momento no ha llegado todavía. Y eso es lo que la mayoría de los economistas occidentales (como Krugman), no logran ver.

Un dato relevante que no se toma en cuenta a la hora de presionar al yuan, es el elevado ritmo que tiene la demanda interna de China. Si China no se atreve a ir más rápido en su proceso de reforma monetaria es porque la demanda interna de China (y por ende sus importaciones) se han casi duplicado en los últimos dos años. De ahí que la teoría del desacople ha funcionado para los países emergentes evitando así una profundización mayor de la crisis.

Parte del fuerte incremento de la demanda se debe al cuantioso estímulo fiscal del gobierno chino, y siempre está el temor de una recaída una vez que el estímulo se agote. En este sentido, revaluar el yuan puede resultar contraproducente para la economía china al elevar aún más una demanda interna ya de por sí alta.

Estados Unidos logró traspasar parte de su problema a los países europeos, que viven una fuerte caída de sus exportaciones. Pero con China es otra cosa. Y en este nuevo equilibrio de poderes geopolíticos y económicos el cambio debe ser gradual. La reforma monetaria china y la revaluación de yuan será a su tiempo.

Más información | * Este artículo de Paul Krugman fue publicado en la versión del domingo 22 de noviembre en El País, con el título Mundo desequilibrado En El Blog Salmón | EEUU sigue presionando a China por el yuan
Imagen | David Dennis

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