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Francia dijo NO a la Constitución Europea. ¿Y ahora qué?

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De acuerdo con los primeros resultados electorales, Francia ha rechazado en referendum la Constitución Europea. Los sondeos previos parecían anticiparlo, pero la clase política no lo terminaba de creer. Y así, al contrario de lo que sucedió en España, los franceses han votado en masa (más del 75% de participación) y han evitado que el SI o la abstención se diesen un paseo militar, y de hecho han ganado el referendum.

¿Qué impacto puede tener esto para la economía europea? Desde luego, este resultado abre una temporada, previsiblemente larga, de incertidumbre ya que los políticos europeos habían confiado todas sus bazas a un SI tranquilo. Y es bien sabido que los mercados son enemigos de la incertidumbre, por lo que es de esperar un incremento de la volatilidad en los mercados europeos, y posiblemente una bajada de la cotización del Euro.

Por otro lado, el terremoto político que este resultado supondrá para Francia puede generar una reflexión de gran calado en dicho país, incluso cambios en el gobierno y en la presidencia de la República, que afectarán sin duda a la evolución económica de Francia y, en su carácter de país principal de Europa, de todo el continente. Las dudas sobre el proceso de construcción europea pueden convertirse, más en el largo plazo, en un verdadero riesgo para el propio concepto de la Unión. Este resultado se une, en realidad, a otra serie de problemas que estaban latentes, y que ahora repuntarán con más fuerza: el complejo sistema institucional europeo (con la Comisión por un lado, el Parlamento por otro, mociones de censura...), la ampliación a 25 realizada de golpe a países enormemente diversos y mayoritariamente menos ricos que compiten en ventaja en algunos terrenos, la posible incorporación de la mayoritariamente musulmana Turquía, la manga ancha con los criterios de convergencia con determinados países... el debate está servido, y sus conclusiones pueden tener impacto en el modelo económico planteado por la Unión Europea, y en su fortaleza ante los mercados internacionales.

A corto plazo, sin embargo, las circunstancias no deberían ser alarmantes para los mercados no financieros: las bases de la economía europea (libertad de circulación de capitales, de trabajadores, de mercancías...) siguen siendo las mismas, por lo que los intercambios económicos deberían seguir funcionando. Con inquietud, pero funcionando.

En España, desde luego, ya tenemos un coste directo: y son los millones empleados en la difusión de información sobre la Constitución Europea, los ejemplares "regalados" a los ciudadanos, el coste de la campaña, los costes logísticos... derivados de la celebración, como primer país, del referendum hace unos meses, cuyos resultados (paupérrimos por otra parte) se han convertido ya en papel mojado.

Más información | Web sobre la Constitución Europea Más información | Expansión Más información | Finanzas.com

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