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La burbuja puntocom sigue causando miedo

La burbuja puntocom sigue causando miedo
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En castellano, se dice que alguien mezcla churras con merinas cuando confunde dos cosas que no tienen nada que ver. Eso es lo que hace El País, en su edición de hoy, cuando da esta noticia: "Una 'puntocom' desploma la Bolsa de Tokio, como en los peores tiempos de la burbuja tecnológica".

Si atendemos al contenido de la noticia, resulta que los directivos de un grupo llamado Livedoor (fundado en 1996 por Takafumi Horie) falsificaron información para manipular artificialmente la cotización de sus títulos. Al darse a conocer la noticia, varias compañías del grupo cayeron hasta perder 1.250 millones de dólares, provocando una caída del 2,8% en el índice Nikkei.

La noticia, para mí, hace aguas por varios puntos. Primero, no queda muy claro cómo se vincula la caída de los títulos de Livedoor con la caída general del índice Nikkei, en la que dicha empresa ni siquiera cotizaba (lo hacía en el mercado secundario para nuevas empresas). ¿Se ha producido una situación de pánico generalizado? ¿Cuántos títulos, y de qué sectores, se han visto afectados por los descensos? ¿Se puede calificar la situación de "desplome"?

Pero, siempre desde mi punto de vista, lo más sangrante es la vinculación que se hace de este descenso bursátil con la burbuja tecnológica. La raiz del asunto está en una actuación fraudulenta de una empresa. Podía haber sido un banco, una empresa industrial... pero como era una empresa vinculada al mundo de internet, es motivo suficiente para sacar a pasear el fantasma del estallido de la burbuja puntocom. Da lo mismo que los motivos sean distintos, que el grado de generalización no tenga nada que ver, que... hay que vender periódicos.

Si uno diera en pensar mal, incluso podría llegar a la conclusión de que hay a quienes les interesaría crear confusión respecto a un mercado tecnológico en el que no están bien posicionados. Pero no soy yo muy dado a teorías conspiratorias. Habrá que pensar que los motivos son el gusto por el sensacionalismo o el puro y duro desconocimiento.

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